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Ormuz devuelve al mercado al escenario que intentaba evitar

GSM&B AV Informe diario de mercados Ormuz devuelve al mercado al escenario que intentaba evitar

El fin de semana ha vuelto a alterar el equilibrio que permitió a Wall Street cerrar el viernes cerca de máximos. La temporada de resultados parecía destinada a tomar el relevo de la geopolítica, pero la intensificación de los ataques entre Estados Unidos e Irán y la afirmación de Teherán de que ha cerrado el Estrecho de Ormuz han devuelto al petróleo al centro de la sesión. La cuestión ya no es solo cuánto durará la escalada, sino si afectará al principal corredor energético del Golfo.

El Brent avanza alrededor de un 4% y supera los 79 dólares por barril, mientras el crudo estadounidense se mantiene por encima de 74. Washington niega que Irán haya logrado cerrar el estrecho y asegura que el tráfico continúa por rutas protegidas. Sin embargo, los ataques contra buques comerciales y las nuevas represalias estadounidenses han elevado el riesgo de interrupción. Hasta ahora, el mercado había tolerado los enfrentamientos porque el flujo energético seguía funcionando. Si esa premisa deja de ser fiable, el petróleo podría volver a actuar como un shock inflacionista y no solo como una prima geopolítica temporal.

Asia recoge esa amenaza con ventas generalizadas. El Kospi surcoreano llegó a caer cerca de un 8%, provocando una interrupción temporal de la negociación, mientras el Nikkei retrocede más de un 2% y el CSI 300 chino pierde alrededor de un 1%. Los semiconductores sufren algunas de las mayores caídas. Samsung, SK Hynix y Kioxia afrontan una doble presión: la toma de beneficios tras las fuertes subidas ligadas a la inteligencia artificial y el deterioro del apetito por el riesgo.

El movimiento contrasta con el cierre del viernes. El S&P 500 ganó un 0,4%, mientras el Nasdaq y el Dow avanzaron un 0,3%. En el conjunto semanal, el S&P 500 subió un 1,2% y el Nasdaq un 1,7%, mientras el Dow y las pequeñas compañías terminaron en negativo. Esa divergencia ya advertía de una dependencia excesiva de la tecnología y de un grupo reducido de empresas.

Los futuros estadounidenses anticipan una apertura negativa, con el Nasdaq 100 cayendo alrededor de un 1,2% y el S&P 500 cerca de un 0,5%. La tecnología vuelve a sufrir más porque el encarecimiento de la energía presiona las expectativas de inflación y las rentabilidades de los bonos. El Treasury a diez años avanza hacia el 4,58% y el dólar recupera terreno, endureciendo las condiciones financieras antes de una semana cargada de referencias.

Mañana, Kevin Warsh comparecerá por primera vez ante el Congreso como presidente de la Reserva Federal. El mercado buscará señales sobre cómo equilibrará la reciente debilidad del empleo con una inflación que podría recibir un nuevo impulso energético. Las actas de junio ya mostraron que algunos miembros consideraban apropiado volver a elevar los tipos, y los inversores han aumentado sus apuestas por una subida antes de final de año. Un petróleo persistentemente por encima de 80 dólares reforzaría ese argumento.

El IPC estadounidense de junio será la otra gran referencia. Aunque medirá una inflación anterior a la última escalada del crudo, servirá para determinar desde qué nivel parte la economía antes de absorber este encarecimiento. Una lectura elevada, combinada con el repunte del petróleo, podría presionar a bonos y renta variable. Una moderación ofrecería alivio, aunque no despejaría la incertidumbre sobre julio.

La temporada de resultados arrancará con los grandes bancos, Netflix y TSMC. Hasta el viernes, esa era la principal prueba para unas valoraciones exigentes y unas expectativas de crecimiento de beneficios superiores al 23% para el S&P 500. Hoy sigue vigente, pero queda temporalmente subordinada a Ormuz. Incluso unos buenos resultados podrían quedar eclipsados por la preocupación sobre los costes energéticos, los tipos y la demanda.

La referencia de hoy será menos el nivel exacto de los índices que la evolución del tráfico marítimo y del Brent. Si Washington demuestra que Ormuz sigue operativo y el petróleo se estabiliza por debajo de 80 dólares, las pérdidas podrían quedar dentro de una corrección controlada. Si aparecen pruebas de interrupciones reales, el mercado tendrá que revisar al mismo tiempo sus previsiones de inflación, tipos y beneficios. Ese es el escenario que llevaba semanas evitando y el que vuelve a estar sobre la mesa.

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