El hilo conductor de esta sesión es la tensión entre la escalada en el mar Rojo y la digestión de los resultados de los grandes tecnológicos, justo el día en que el Banco Central Europeo decide sobre los tipos. Los hutíes, respaldados por Irán, atacaron por primera vez de forma directa a dos petroleros saudíes en el mar Rojo, una escalada que amplía la amenaza más allá del estrecho de Ormuz cuando Wall Street ya digería con cautela la temporada de resultados.
El Brent subió un 3,4%, hasta 94,07 dólares por barril, tras tocar intradía los 94,4 dólares, su nivel más alto en seis semanas. El WTI avanzó cerca de un 3%, hasta 86,83 dólares. El encarecimiento del crudo reavivó el temor a una inflación más persistente y elevó la rentabilidad del Treasury a diez años hasta el 4,64%, su nivel más alto desde mayo. El oro subió un 1,8%, hasta cerca de 4.150 dólares la onza, mientras el dólar cedía: el DXY bajó hasta 101,14 puntos y el euro subió hasta 1,1428 dólares.
Wall Street cerró con pérdidas moderadas: el S&P 500 retrocedió un 0,14%, hasta 7.498,96 puntos; el Nasdaq cedió un 0,57%, hasta 25.690,90; y el Dow Jones apenas se movió, con un descenso del 0,01%, hasta 52.218,58, en una sesión de espera antes de las cuentas de la gran tecnológica. Texas Instruments, que presentó resultados antes del cierre, recibió una acogida tibia pese a elevar sus previsiones para el tercer trimestre, señal de que el mercado ya exige más que un simple cumplimiento de cifras. Europa cerró en positivo: el DAX subió un 0,58%, hasta 25.155 puntos; el FTSE 100 avanzó un 1,24%, hasta 10.717; el CAC 40 ganó un 0,89%, hasta 8.438; el Euro Stoxx 50 sumó un 0,54%, hasta 6.317; y el Ibex 35 se anotó un 0,99%, hasta 19.571, impulsado por los resultados empresariales pese al alza del crudo.
La verdadera prueba llegó tras el cierre. Alphabet elevó sus ventas un 24%, con la nube disparándose un 81%, pero el flujo de caja libre se volvió negativo al disparar el capex hasta 45.000 millones de dólares; la acción cayó cerca de un 4% fuera de hora. Tesla mostró un crecimiento de ingresos del 26%, con más de 480.000 vehículos entregados, pero el beneficio ajustado por acción quedó por debajo de lo esperado y el valor retrocedió un 5%. El mensaje: el mercado ya no premia sin más el gasto en inteligencia artificial si no viene con rentabilidad visible a corto plazo.
El bono alemán a diez años subió hasta el 3,18%, en la antesala de la reunión del BCE de hoy. El mercado asigna un 95% de probabilidad a que mantenga el depósito en el 2,25%, tras la sorprendente subida de junio, la primera desde 2023. La Fed se reúne el 29 de julio, con las apuestas repartidas entre un 75% de mantener el rango del 3,50%-3,75% y un 25% que apunta a una subida, ante una inflación que no cede: el IPC de mayo subió un 4,2% interanual y el deflactor subyacente del consumo se sitúa en el 3,4%, muy por encima del objetivo del 2%.
En Asia, el apetito por el riesgo se recuperó con fuerza: el Kospi se disparó un 2,8%, con Samsung y SK Hynix subiendo más de un 3%, ante reuniones esta semana entre sus directivos y Jensen Huang, de Nvidia, y una demanda de chips HBM4 que sigue tensionando la oferta. Asia-Pacífico avanzó cerca de un 1%. Los futuros europeos apuntan a una apertura ligeramente al alza, señal de que el optimismo por la inteligencia artificial y la cautela energética siguen sin resolverse.
La referencia para hoy será doble: vigilar si el Brent consolida por encima de los 94 dólares y cómo digiere el mercado la decisión del BCE junto con los resultados de Intel, IBM y ServiceNow. Si el crudo modera y el BCE transmite calma, la renta variable europea podría prolongar las subidas de ayer y los bonos relajarse. Si el conflicto escala o el BCE sorprende con un tono más duro, la atención volverá a la energía y los tipos, relegando a un segundo plano el debate sobre la inteligencia artificial.
