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Ormuz convierte el petróleo en el primer examen de la semana

GSM&B AV Informe diario de mercados Ormuz convierte el petróleo en el primer examen de la semana

El mercado inicia la semana con una diferencia importante respecto al viernes: la corrección de los semiconductores continúa, pero ya no es el principal riesgo. Tras nueve jornadas de ataques entre Estados Unidos e Irán, el tráfico por el Estrecho de Ormuz se ha reducido aún más y el Brent ha superado los 90 dólares. La energía se convierte así en una presión directa sobre la inflación, los bonos y las expectativas de tipos.

El Brent avanza un 2,4%, hasta 90,18 dólares por barril, mientras el WTI sube un 2,1%, hasta 84,18 dólares. El movimiento prolonga el repunte cercano al 16% de la semana pasada y sitúa al crudo en máximos de más de un mes. La escalada llega después de una nueva oleada de ataques estadounidenses destinada, según su mando militar, a reducir la capacidad iraní para amenazar la navegación comercial. Teherán respondió con ofensivas contra instalaciones estadounidenses en la región.

La situación física del transporte energético explica la cautela. Solo cuatro buques cruzaron Ormuz el domingo, frente a ocho el sábado, y desde el jueves no se ha observado el paso de ningún metanero, aunque algunos barcos podrían haber desconectado sus sistemas de localización. La producción de gas natural licuado continúa, pero una parte creciente permanece almacenada en buques del Golfo, con una capacidad equivalente a cerca de ocho días de exportaciones normales.

Irán afirmó además que dos petroleros habían explotado al intentar atravesar el estrecho, una información no verificada de forma independiente. Lo confirmado es que el tráfico sigue muy reducido y que el conflicto ya afecta a infraestructuras civiles, energéticas y marítimas. Cuanto más tiempo permanezca restringida la navegación, mayor será la probabilidad de que el encarecimiento del petróleo se traslade a combustibles, transporte y expectativas de inflación.

La presión ya se refleja en la renta fija. Los futuros descuentan unos 29 puntos básicos de subidas de la Reserva Federal antes de final de año y atribuyen cerca de un 60% de probabilidad a un primer aumento en septiembre. La rentabilidad del Treasury a treinta años ha vuelto a superar el 5%, un nivel que compite con la renta variable y dificulta justificar valoraciones tecnológicas exigentes. Aunque los buenos datos de inflación redujeron el riesgo de una actuación inmediata, el mercado asume que el petróleo podría obligar a la Fed a reaccionar antes de lo previsto.

Ese giro coincide con el peor momento reciente de los semiconductores. El índice de Filadelfia cayó un 10% la semana pasada y cerró un 20,2% por debajo de su máximo de junio, confirmando su entrada en mercado bajista. El viernes, el Nasdaq perdió un 1,40%, el S&P 500 un 1,01% y el Dow Jones un 0,77%. La debilidad se extendió a otras grandes tecnológicas, entre ellas Meta, Alphabet y Netflix.

La corrección convive, sin embargo, con resultados sólidos. De las primeras 49 compañías del S&P 500 que han publicado, el 90% ha superado las previsiones, y el mercado espera un crecimiento agregado del beneficio del 26%. Esta semana, Alphabet, Intel y Tesla deberán demostrar que la inversión en inteligencia artificial puede traducirse en ingresos y márgenes suficientes. La exigencia es especialmente alta para los semiconductores, cuyos beneficios podrían crecer alrededor de un 130% interanual.

Asia ofrece una imagen dividida: Corea del Sur cae cerca de un 4,1%, mientras China avanza alrededor de un 1,4%. Japón permanece cerrado por festivo tras una caída semanal del 6,4%. Los futuros estadounidenses y europeos cotizan próximos a la estabilidad, aunque el petróleo limita cualquier recuperación. En divisas, el dólar se mantiene cerca de 162,4 yenes y las autoridades japonesas han vuelto a advertir sobre una posible intervención.

La apertura europea dependerá de si el Brent consolida los 90 dólares o comienza a moderarse. Una estabilización devolvería protagonismo a los resultados empresariales y favorecería compras tras la corrección tecnológica. Una nueva subida presionaría al alza las rentabilidades de los bonos y endurecería la reunión del BCE del jueves, en la que se espera una pausa en el 2,25%, aunque casi se descuenta otro aumento en septiembre. La tecnología empieza la semana obligada a demostrar sus beneficios; el petróleo, en cambio, ya ha demostrado su capacidad para alterar el escenario monetario.

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