El hilo conductor de hoy es la escalada en el mar Rojo, que ha llevado al petróleo por encima de los 100 dólares por primera vez en dos meses e intensificado un desplome bursátil que ya arrastraba la decepción con el gasto en inteligencia artificial. Los hutíes atacaron ayer dos petroleros saudíes para reforzar el bloqueo anunciado sobre los puertos de Arabia Saudí, y Trump respondió advirtiendo de un «ataque masivo» contra Irán, mientras Estados Unidos encadenaba su undécima noche de bombardeos sobre territorio iraní. La tregua de diez días citada ayer ha quedado superada.
El Brent subió cerca de un 7%, hasta 100,69 dólares por barril, su nivel más alto en dos meses y la primera vez que perfora los 100 dólares desde mayo. El WTI avanzó un 6,2%, hasta 92,19 dólares. El encarecimiento del crudo reaviva el riesgo de inflación justo cuando la Fed y el BCE calibran sus próximas decisiones.
Wall Street cerró con fuertes pérdidas: el Dow Jones cedió un 0,97%, hasta 51.711,65 puntos; el S&P 500 retrocedió un 1,21%, hasta 7.408,30; y el Nasdaq se dejó un 2,15%, hasta 25.137,69, su peor sesión en un mes. Alphabet cayó un 7% al confirmarse que el capex se disparará hasta 45.000 millones de dólares con flujo de caja libre negativo, y Tesla se hundió un 14% tras un beneficio ajustado por debajo de lo esperado pese a superar las 480.000 entregas: el mercado ya exige rentabilidad inmediata a la IA, no solo crecimiento. Intel fue la excepción, saltando hacia los 110 dólares tras elevar un 25% los ingresos, hasta 16.100 millones, y ofrecer una previsión trimestral muy por encima de lo esperado, pese a una pérdida neta de 11.000 millones por cargos de reestructuración. IBM y ServiceNow decepcionaron y retrocedieron tras sus cuentas.
Europa cerró también en rojo, pendiente del BCE: el DAX bajó un 0,42%, el CAC 40 un 0,85% y el Ibex 35 un 1,55%, hasta 19.267 puntos, su segunda mayor caída de julio, con IAG y Santander entre los más castigados. El Euro Stoxx 50 y el FTSE MIB cedieron más de medio punto.
El Treasury a diez años subió por cuarta sesión consecutiva, hasta el 4,71%, máximo desde enero de 2025, reflejo de que el petróleo vuelve a poner en duda la convergencia de la inflación. El BCE mantuvo el depósito en el 2,25% por unanimidad, pero Lagarde dejó la puerta abierta a una subida en septiembre y advirtió de que la inflación seguirá «muy por encima» del objetivo hasta la primera mitad de 2027. El oro se mantiene cerca de máximos históricos, sobre los 4.100 dólares la onza, favorecido por la demanda de refugio, mientras el dólar se afianza y el euro cede. La Fed se reúne el miércoles 29 de julio, y el mercado asigna en torno a un 60-65% de probabilidad a que mantenga el 3,50%-3,75%, porcentaje que cede terreno frente a una posible subida a medida que el crudo presiona la inflación.
En Asia, la sesión ha sido de vuelta al riesgo: el Nikkei cayó un 2,69%, hasta 64.634 puntos, y el Topix perdió un 1,28%. El Kospi retrocede más de un 3%, con SK Hynix, Kioxia y SoftBank cayendo entre un 4% y un 5%, revirtiendo el repunte del 4,4% del miércoles ligado a los chips de memoria. El Hang Seng cae en torno a un 1,3%, hasta cerca de 24.890 puntos, y el Shanghai Composite retrocede un 1,2%. Los futuros europeos apuntan a una apertura claramente a la baja.
La referencia para hoy será si el Brent consolida por encima o por debajo de los 100 dólares. Si la amenaza de Trump y el bloqueo hutí resultan gestos de presión sin una interrupción real del tráfico marítimo, el crudo podría moderar y dejar que la renta variable, en especial los semiconductores tras el impulso de Intel, recupere terreno. Si, por el contrario, se confirma un bloqueo efectivo de las rutas del mar Rojo o una respuesta iraní directa, el crudo podría extender las subidas hacia niveles no vistos en varios años, forzando a la Fed y al BCE a endurecer su discurso y devolviendo la atención a la inflación por encima de los resultados empresariales.
