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Un empleo débil alivió a la Fed, no a Europa

GSM&B AV Informe diario de mercados Un empleo débil alivió a la Fed, no a Europa

Estados Unidos creó 29.000 empleos en septiembre. Se esperaban 84.000. La tasa de paro subió al 4,2% desde el 4,1%. El viernes, esa mala noticia fue la mejor posible para las bolsas: la probabilidad de una subida de tipos de la Fed en octubre cayó a en torno al 16%-18%, desde el 64% previo al dato. El alivio, sin embargo, no cruzó el Atlántico por completo. Europa tiene un problema propio, y un dato americano no lo resuelve.
Wall Street celebró. El S&P 500 subió un 0,7%, hasta 7.722,72 puntos. El Nasdaq Composite ganó un 1,2%, hasta 27.190,86, y el Dow Jones, un 0,5%, hasta 51.176,96. Nvidia avanzó más de un 3% y marcó máximos históricos intradía. Cuando una mala noticia macro sube las bolsas, lo que se compra es tiempo, no crecimiento.
El jueves 1 de octubre, el Ibex había cedido un 2,17%, hasta 19.005,30 puntos, con la banca al frente. El viernes rebotó un 0,42%, hasta 19.085,30, y se mantuvo por encima de los 19.000. La semana, aun así, se saldó con una caída del 3,12%, la mayor desde abril. Fue el más rezagado de la zona: el Euro Stoxx 50 subió un 1,0%, el DAX entre un 1,1% y un 1,2%, de nuevo sobre los 25.000 puntos, y el CAC 40 un 0,79%. En el Ibex, ACS ganó un 3,20% y Sacyr un 2,52%, mientras Repsol cedió un 2,62% y Unicaja un 1,88%. Un rebote con los bancos de espectadores no cambia una semana.
La renta fija explica la diferencia. El bono español a diez años cerró en torno al 4,08%, unos 5 puntos básicos menos, y sigue por encima del 4%. El Bund quedó en torno al 3,45%. Es justo el escenario que dejó abierto el jueves: un Ibex sobre los 19.000 puntos sin que el bono español baje del 4% es alivio técnico. Durante la semana, además, el diferencial de la deuda francesa frente al Bund se ensanchó hasta máximos de más de una década, con la inestabilidad fiscal de Francia pesando sobre los bancos europeos.
Sobre ese fondo llegó la inflación. La de la zona euro subió al 3,8% interanual en septiembre, frente al 3,7% previsto, su nivel más alto desde septiembre de 2023, por la energía y los alimentos. La Fed ha ganado margen con el empleo; en Europa no hay un dato equivalente que lo dé al BCE. Un banco central sin margen mantiene caro el dinero de los Estados y de los bancos. Esa es la presión que el viernes no desapareció.
El petróleo ayudó a medias. El G7 anunció una liberación coordinada de 100 millones de barriles de reservas de emergencia a lo largo de cuatro meses, con el diésel concentrado en los primeros 20 días. El WTI cedió un 1,9%, hasta 91,11 dólares. El Brent liquidó casi sin cambios, en torno a 102,25 dólares, tras haber cotizado cerca de 100,8 a media tarde. Rusia mantiene su veto a las exportaciones de diésel: el viceprimer ministro Alexander Novak dijo que se estudiará una reapertura parcial «si la producción de diésel supera la demanda interna». Más reservas no son menos escasez de diésel.
Durante el fin de semana, los hutíes dijeron haber lanzado misiles balísticos y drones contra instalaciones de Saudi Aramco en Riad y en la zona de Khurais. Arabia Saudí no lo ha confirmado. Esta madrugada el Brent cotiza en torno a 101,6-102,3 dólares y los futuros apuntan a una apertura europea casi plana: Ibex, +0,32%; DAX, +0,12%; CAC 40, -0,37%.
Qué vigilar. Hoy, si el Ibex defiende los 19.000 puntos con el bono español aún por encima del 4%: otra sesión de alivio técnico, no un cambio de lectura. El miércoles, las actas del FOMC. Si confirman que la Fed puede esperar, Wall Street tendrá apoyo, pero Europa no lo heredará sin un dato propio. Y el jueves, la reunión del Eurogrupo. Si el bono español baja del 4% y el diferencial francés se estrecha sin ayuda del petróleo, el rebote del viernes habrá sido el principio de algo. Si no, la caída semanal del 3,12% habrá sido el aviso.

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