Wall Street cerró el jueves en positivo y el Ibex 35 se dejó un 2,17%. Mismo día, mismo bono de referencia, dos mercados opuestos. El diez años estadounidense tocó el 5,34%, su máximo desde 2002, y cerró en torno al 5,24%, por debajo del 5,29% del miércoles. En Estados Unidos eso bastó para sostener a la renta variable. En Europa no. La tensión de la deuda ha cruzado el Atlántico y ha encontrado a su víctima: la banca.
El miércoles el Ibex ya había cedido un 0,47%, hasta 19.426,2 puntos, su primer cierre por debajo de los 19.500 desde julio, con el crudo al alza: el índice seguía al bono, no al barril. El jueves lo confirmó. Cerró en 19.005,30 puntos, su peor sesión desde principios de julio.
Wall Street empezó en negativo y se dio la vuelta cuando el bono se alejó del máximo. El S&P 500 subió un 0,19%, hasta 7.666,45 puntos. El Dow Jones ganó un 0,04%, hasta 50.926,56, y el Nasdaq Composite otro 0,04%, hasta 26.871,60. Philip Jefferson, vicepresidente de la Fed, mantuvo un mensaje cauteloso sobre nuevas subidas de tipos. Los resultados de Micron, por encima de lo previsto y con una guía de ingresos de entre 60.000 y 63.000 millones de dólares, sostuvieron a la tecnología.
El índice de precios pagados del ISM manufacturero subió a 77,9, frente al 72 previsto. Fue una tregua del bono, no un cambio de tendencia: el trimestre cerró con la mayor subida de la rentabilidad del diez años desde 1994.
Europa no tuvo esa tregua. El Stoxx 600 perdió más de un 1% y marcó su nivel más bajo en más de tres meses. El DAX cedió un 1,03%, hasta 24.939,35 puntos, y el CAC 40, más de un 1,5%. En el Ibex, el sectorial bancario cayó un 4,16%. CaixaBank retrocedió un 4,60% y Santander, un 4,19%.
El detonante estuvo en la renta fija. El Tesoro español colocó 5.580 millones de euros y la rentabilidad del bono a diez años superó el 4%. El Bund tocó esta semana el 3,6526%, su máximo desde junio de 2009. El rendimiento de los bonos británicos a treinta años superó el 6%, el más alto desde 1998, y el diferencial francés frente al Bund llegó a 127 puntos básicos, el mayor desde 2012. Cuando los tipos suben por la deuda y no por el banco central, el mercado no premia a los bancos: los trata como parte del problema.
El petróleo añadió presión. El Brent de diciembre subió un 4,4%, hasta unos 102,3 dólares, desde los 98,03 del miércoles. El WTI avanzó un 2,7%, hasta unos 92,9, desde 90,42. China suspendió las exportaciones de productos petrolíferos a destinos más allá de Hong Kong y Macao hasta nuevo aviso. Los envíos de crudo desde el Golfo se acercan a los niveles previos a la guerra, y Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, afirmó: «Es hora de poner más diésel en el mercado, y ese diésel está disponible». La escasez ya no es de crudo, sino de diésel.
Esta madrugada, Asia cede. El Nikkei baja un 0,87% y el Hang Seng, más de un 2%; el Kospi sube un 0,46%. Los futuros europeos apuntan a una apertura casi plana, con el DAX un 0,13% arriba y el Ibex un 0,23%. El Brent cotiza en torno a 101,7 dólares, un 0,6% menos. Nike cae cerca de un 9% tras el cierre de Wall Street, por una previsión anual más débil de lo esperado.
Qué vigilar. El informe de empleo de septiembre en Estados Unidos. El consenso espera 84.000 nuevos empleos y un paro estable en el 4,1%. Si sale más fuerte, el diez años puede volver al 5,34% y la tregua del jueves habrá durado un día. Si sale débil, el bono dará un respiro a Wall Street, pero no hay garantía de que cruce el Atlántico. La presión sobre la banca europea nace en su propia deuda y en el diésel, no en el empleo estadounidense. Un rebote del Ibex sobre los 19.000 puntos sin que baje el bono español del 4% sería alivio técnico y no cambio de lectura.
