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Ormuz manda, pero el fin de semana deja otra sombra política

GSM&B AV Informe diario de mercados Ormuz manda, pero el fin de semana deja otra sombra política

Hoy conviene leer el mercado en dos planos. El primero, y el que más mueve precios, sigue siendo Oriente Medio: las conversaciones entre Estados Unidos e Irán volvieron a atascarse, el tráfico energético por Ormuz continúa restringido y el petróleo abrió al alza, con el Brent cerca de 106,7 dólares y el WTI en torno a 95,3. El segundo plano es político e institucional: el tiroteo del sábado en la cena de corresponsales de la Casa Blanca, cuyo sospechoso parecía apuntar a altos cargos y quizá también a Donald Trump, añadió tensión doméstica. Aun así, por la reacción del mercado, el canal dominante no es ese episodio, sino el petróleo, la inflación y Ormuz.

Ese matiz ayuda a entender la semana pasada. En Estados Unidos, el balance fue resistente: el S&P 500 y el Nasdaq cerraron con ganancias moderadas y en máximos históricos, apoyados por la tecnología, los semiconductores y la expectativa de que una tregua imperfecta en Oriente Medio evitara un escenario más severo. El Dow terminó ligeramente en negativo, señal de un mercado menos homogéneo de lo que sugieren los récords. En Europa, el tono fue más débil: el STOXX 600 cayó un 2,5%, su peor registro semanal en un mes, y volvió a evidenciar la vulnerabilidad europea ante un shock energético prolongado.

La macro también mostró un deterioro más visible en Europa. El Ifo alemán cayó a 84,4 en abril, mínimo desde mayo de 2020, golpeado por la energía cara y la incertidumbre geopolítica. En la eurozona, el impacto empezó a filtrarse con más claridad a costes y actividad: los precios de los insumos se dispararon y el componente de servicios cayó a 47,4, señal de enfriamiento en la parte más relevante de la economía. En Estados Unidos, la actividad repuntó en abril, aunque con una advertencia: la guerra y la disrupción logística elevaron los precios de salida a niveles cercanos a máximos de cuatro años. El trasfondo es incómodo a ambos lados del Atlántico: Europa se parece a una historia de crecimiento débil con inflación alta; EE. UU. resiste mejor, pero con una presión de costes más difícil de ignorar.

El arranque de hoy refuerza esa lectura. En Asia, Japón, Corea del Sur y Taiwán avanzaron impulsados por semiconductores y por la idea de que el gasto en inteligencia artificial sigue intacto. Reuters destacaba esta madrugada que los valores de la cadena de suministro de IA llevaron esos mercados a máximos históricos. Sin embargo, el rebote convivía con futuros del S&P 500 dubitativos, un euro cerca de 1,1725 dólares, un yen alrededor de 159,26 por dólar y una Europa casi plana, pendiente de Irán. El mercado no está en pánico, pero tampoco en normalidad: separa a los ganadores estructurales de la IA de los perdedores cíclicos del shock energético.

El episodio de Washington no debería ser el titular principal del informe, porque no está marcando el crudo, los futuros ni las expectativas de bancos centrales. Pero sí altera el tono político de fondo en Estados Unidos. Que el sospechoso pudiera haber apuntado a Trump y a otros altos cargos, y que el caso reabra el debate sobre seguridad presidencial, añade una incertidumbre institucional incómoda en una semana de reuniones de la Fed, el BCE, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón. De momento, el mercado lo trata como riesgo político latente, no como shock inmediato de valoración; si derivara en inestabilidad doméstica, ese equilibrio podría cambiar con rapidez.

Esa es la clave operativa de la semana. Reuters advertía el viernes que será decisiva: más de un tercio del S&P 500 presenta resultados, incluidos Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta y Apple, mientras la Fed decide tipos el miércoles y también se reúnen el BCE, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón. Si el fin de semana hubiera traído una reapertura clara de Ormuz o avances diplomáticos serios, el sesgo de hoy sería más favorable para Europa, industriales, bancos y cíclicos. Pero con el petróleo todavía alto y la diplomacia encallada, el escenario base sigue frágil: tecnología fuerte, Europa rezagada, bancos centrales prudentes y un mercado que necesita confirmaciones rápidas para no volver a girar hacia inflación, tipos altos y menor crecimiento.

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