El viernes la jornada acabó con un buen comportamiento por parte de las bolsas en Estados Unidos, pero especialmente en Europa. El Eurostoxx 50 subió más de un 1,50% y se situó nuevamente por encima de sus máximos históricos reflejando esa fortaleza de la bolsa europea frente a la estadounidense que venimos viendo desde finales del año pasado.
Las bolsas estadounidenses, aunque también tuvieron una jornada positiva subiendo un 0,80% siguen algo lastradas por el sector tecnológico. Es cierto que el S&P 500 el viernes consiguió marcar nuevos máximos históricos, pero esta ruptura no fue tan clara como la de las bolsas europeas. Además, si nos quedamos específicamente con el Nasdaq, este todavía no ha conseguido recuperar sus máximos históricos.
Lo que está ocurriendo es que está habiendo una rotación de estos sectores más inflados por las expectativas hacia otros sectores con valoraciones más atractivas. La economía sigue yendo relativamente bien, por lo que en realidad no hay motivos para pensar que hay que bajarse del carro de la bolsa, ni siquiera de la bolsa americana. Sin embargo, sí que hay que tener claro que las empresas tecnológicas puede que no corran tan rápido como el resto de la economía de ahora en adelante.
Si hay algún pero que podamos ponerle a la economía estadounidense es el empleo. El viernes tuvimos los datos del informe oficial de empleo correspondiente al mes de diciembre. Ya dijimos el viernes que las expectativas de los analistas eran de una creación de empleo pobre y, aun así, el dato fue más pobre todavía. En total se crearon apenas 50 mil nuevos puestos de trabajo, pero si nos quedamos con el empleo que creó el sector privado no llegaron ni a 40 mil.
Sin embargo, el empleo es un dato que podemos considerar como muy atrasado dentro de los datos económicos. Básicamente, se deteriora cuando la economía ya está mal y mejora cuando está bien. Por ello, aunque no podemos perderlo de vista pues condiciona decisiones políticas fiscales y monetarias, no podemos hablar del estado de la economía viendo estos datos, sería como intentar ver dónde estamos yendo con el coche mirando por el retrovisor.
Por otro lado, este fin de semana hemos vuelto a tener revuelo por el lado geopolítico y un nuevo choque entre Trump y Powell. Pensábamos que Venezuela iba a ser el tema de moda en geopolítica durante este inicio de año, pero parece que Irán quiere hacerle la competencia. El país está sumido en una profunda crisis económica debido a una fuerte devaluación de la moneda que ha destruido el poder adquisitivo de la población iraní. Esto ha provocado huelgas y manifestaciones en un país donde este tipo de cosas no están tan bien vistas como en Occidente.
El gobierno está intentando por todos los medios volver a la normalidad por la fuerza con fuertes represiones policiales y apagones que buscan cortar de raíz la organización de estas protestas. Lo que comenzó con unas pequeñas revueltas ha ido escalando y poco a poco está acaparando la atención de medios internacionales quienes estiman la cifra de muertos en más de 500 y miles de detenidos. Todo esto está llevando a pensar a que esa podría ser la próxima tecla que toque Trump, pero con mucha incertidumbre sobre las consecuencias que todo esto puede traer.
Respecto el choque entre Trump y Powell, el viernes conocimos que el Departamento de Justicia de Estados Unidos notificó a la Reserva Federal citaciones de un gran jurado para investigar un presunto perjurio de Powell al congreso durante su testimonio en junio de 2025 sobre los costes de renovación de la sede de la Fed.
Ante esta ofensiva Powell ha reaccionado de una forma bastante sorprendente, rompiendo con la tradicional discreción y neutralidad. Esta misma madrugada ha emitido un comunicado donde denunciaba una coacción por parte del gobierno para que la Fed se rindiera ante los plantes de Trump. Afirmó que ni él ni la Junta de Gobernadores se dejará intimidar y que las decisiones de los tipos seguirán basándose únicamente en los datos económicos.
Esto ha despertado alertas sobre la posible independencia de la Fed cuando se nombre un nuevo sucesor de Powell en mayo de este mismo año. Por ahora, hemos visto cómo el oro sube cerca de un 3%, el dólar cae y la renta variable también.
