El foco del mercado ayer volvió a situarse sobre los tipos de interés y, al darse a conocer datos que no apuntaban a bajadas, los que pagaron el pato fueron precisamente las acciones más sensibles a esto: las empresas en crecimiento. Todo vino por unos datos de PMI que, en general, podemos calificar de negativos. Es cierto que el PMI manufacturero, tanto del instituto Markit como del ISM superaron las expectativas, pero como se suele decir, el demonio se encuentra en los detalles. En este caso, a pesar de estos buenos datos generales, tuvimos un índice de precios que superó la expectativa, apuntando a mayores expectativas de precios y, paralelamente, un índice de empleo en el sector manufacturero por debajo de lo esperado y en nivel claro de contracción.
Además, ayer también Trump logró una importante victoria al conseguir que su plan fiscal fuera aprobado por el Senado. La victoria fue por los pelos y en último segundo ya que la votación acabó en empate y fue el vicepresidente J.D Vance, quien emitió el voto definitivo que acabó decantando la balanza por el lado del sí. Este plan todavía no ha sido aprobado de manera definitiva, ya que tiene que pasar por la Cámara de Representantes donde en caso de ser aprobado podría ser firmada antes de este mismo viernes.
Este plan incluye tanto recortes en los ingresos del Estado, pero también recortes en los gastos. Según Trump, este plan es pro crecimiento y, por tanto, aunque vaya a haber recortes fiscales estos servirán para que el crecimiento acelere y la recaudación aumente. Puede parecer algo sin sentido, pero lo cierto es que esto ya lo logró en su primera legislatura. Otra cosa que afirma Trump es que gracias a esto conseguirá reducir el déficit de Estados Unidos. Aquí hay mayor escepticismo por parte de los analistas. De hecho, la propia Oficina de Presupuesto del Congreso advierte de que este plan podría aumentar la deuda pública en más de 3 billones de dólares para 2034.
Ante todo esto, el mercado reaccionó con subidas de tipos que superaron los 6 pb y situaron al tipo a 10 años americano por encima del 4,25% de nuevo. Sin embargo, también tuvimos un movimiento interesante de rotación en la renta variable. El Nasdaq cerró con una caída del 0,82% y el S&P 500 cayó un 0,11%, mientras que el Dow Jones subió un 0,91%, el Russell 2000 de empresas de pequeña capitalización subió un 1,03%. Incluso el propio S&P 500 equiponderado subió un 1,17%.
Se trata de un movimiento de apuesta clara por el crecimiento o, al menos, de menores primas de riesgo. Y es que recordemos que a principios de semana Bessent dijo que se podrían retrasar los aranceles si se conseguía aprobar el plan fiscal. Donald Trump necesita nuevas victorias y, sin duda, haber logrado esta puede hacer que rebaje su intensidad a la hora de forzar acuerdos. Lo que también está claro es que Trump necesita ingresos fiscales y por ello los aranceles son de vital importancia.
De cara a la sesión de hoy se espera una jornada tranquila donde no tendremos datos especialmente relevantes más allá del informe de empleo de ADP que, como sabemos, anticipa al informe oficial. La jornada fuerte de la semana la tendremos mañana, por lo que los mercados estarán más pendientes de lo que pueda pasar mañana. Por ahora, las bolsas europeas han abierto con subidas del 0,28% mientras que los futuros americanos suben un 0,25%.
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