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El buen dato que tumbó a la bolsa: el PMI

GSM&B AV Informe diario de mercados El buen dato que tumbó a la bolsa: el PMI

Estados Unidos publicó el miércoles su mejor dato de actividad empresarial en más de cinco años, y la bolsa lo pagó. El Nasdaq Composite cayó un 1,1% y el S&P 500 cedió entre un 0,7% y un 0,8%, mientras la rentabilidad del bono a diez años subía hasta el 5,1%, su nivel más alto desde 2007. El mercado ya no lee el crecimiento como un colchón para los beneficios, sino como el argumento que le faltaba a la Reserva Federal para volver a subir tipos.
El dato fue el PMI compuesto adelantado de septiembre: 58,4 puntos, frente a los 55,3 esperados. La letra pequeña pesó más que el titular. Según el mismo indicador, los costes de las empresas suben al ritmo más rápido en cuatro años. Una economía que acelera mientras se le encarecen los insumos no alivia la inflación: la alimenta.
Michael Barr, gobernador de la Fed, puso palabras a esa lectura el mismo día: «Probablemente harán falta más ajustes de política para asegurar que la inflación baje al objetivo». Tras sus palabras y el PMI, el mercado asigna una probabilidad del 70-71% a una subida de tipos en octubre. Para el mercado, un buen dato de actividad ya es un dato de tipos.
La renta fija lo reflejó en toda la curva. El bono a diez años sumó 13,9 puntos básicos en la sesión. El de cinco años tocó el 5% por primera vez desde 2007, y todos los plazos entre tres y treinta años marcaron máximos de 52 semanas. No se movió un tramo: se movió la curva entera.
El petróleo añadió el segundo empuje. El Brent subió un 3,86%, hasta 103,08 dólares, de nuevo por encima de los 100. Entre los motores estuvo el bloqueo del campo libio de El Sharara, que deja fuera de producción un volumen importante de crudo. Irán, además, mantiene su posición en las conversaciones de la ONU: condiciona la reapertura de Ormuz a que se levante el bloqueo naval estadounidense y se liberen sus activos congelados. El petróleo no compensa el dato: lo agrava.
En Wall Street, el Nasdaq cayó más que el Dow Jones, que perdió entre un 0,6% y un 0,7%. Los semiconductores quedaron bajo presión: su índice llegó a ceder un 1,5% durante la sesión. Meta fue la excepción, con una subida semanal de más del 10% por la acogida de su asistente Muse. El castigo no recayó sobre la economía, sino sobre los valores que más necesitan tipos bajos.
Europa repitió el patrón con su propio PMI. El compuesto de la zona euro subió hasta 53,1, frente a los 51,7 esperados, el ritmo más rápido en casi tres años y medio. Los precios de insumos y de venta subieron al ritmo más fuerte en cuatro meses, y la probabilidad de una subida del BCE en octubre pasó de en torno al 45% a cerca del 48%. El Bund a diez años cerró en el 3,55%, en máximos desde mediados de 2009. El bono español superó el 4% por primera vez desde octubre de 2023, hasta entre el 4,04% y el 4,06%. La curva europea ya cotiza la duda.
Las bolsas europeas acompañaron sin dramatismo. El Euro Stoxx 50 cedió en torno a un 0,4%, hasta los 6.300 puntos, y el DAX, entre un 0,6% y un 0,7%. El Ibex 35 cayó un 0,62%, hasta 19.632,2 puntos, y perdió los 19.700 recuperados el martes. El FTSE 100 cerró prácticamente plano. En Asia, el Hang Seng cayó entre un 1% y un 1,1%; Tokio permaneció cerrado por festivo.
Qué vigilar. Irán se ha dado siete días para reabrir Ormuz si EE.UU. reduce la presión militar. Si ese paso llega, el petróleo perderá uno de los dos motores del día, pero el otro seguirá intacto: el crecimiento con costes al alza sigue justificando la subida de octubre. Si no llega y el Brent se sostiene sobre los 100 dólares, la subida dejará de ser una probabilidad para convertirse en premisa, y el 5,1% del bono a diez años pasará de techo a suelo. La buena noticia solo ayudaría a medias; la mala, entera.

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