El oro vuelve a subir más de un 2%, superando los 5.000 dólares, un hito que, según los analistas más optimistas, no se esperaba hasta finales de este año. En lo que va de 2026, el oro ya acumula una revalorización cercana al 15%. Pero si observamos su comportamiento en los últimos 12 meses, el precio del metal ha aumentado alrededor de un 85%.
Ante este panorama, muchos se preguntan: ¿Hasta dónde puede llegar esta tendencia? ¿Es demasiado tarde para invertir? ¿Se trata simplemente de un movimiento especulativo que pronto revertirá? Hoy intentaremos responder a estas preguntas con un ejemplo que, espero, resulte claro.
Primero, debemos entender que el oro compite directamente con el dinero fiat —el sistema monetario actual— en cuanto a su capacidad para cumplir las funciones del dinero. Sin embargo, esto no significa que el oro aspire a reemplazarlo como moneda.
La forma adecuada de analizarlo, desde nuestro punto de vista, es pensar desde el individuo, no desde el sistema. Es decir, no se trata de una competencia directa como un partido de fútbol, sino más bien de una comparación de cualidades, como en un desfile de modelos. Cada activo —oro y dinero fiat— tiene sus virtudes, y somos los individuos quienes actuamos como jueces para decidir cuál cumple mejor las funciones del dinero.
Estas funciones son tres:
- Medio de intercambio: que sea aceptado para comprar y vender bienes y servicios.
- Unidad de cuenta: que permita expresar el valor de los bienes y servicios.
- Depósito de valor: que conserve su poder adquisitivo a lo largo del tiempo.
Al evaluar cómo cumple cada activo estas funciones, podemos determinar su valor relativo. Por ejemplo, supongamos que hasta hace poco el dinero fiat obtenía una puntuación de 10 como medio de intercambio, 10 como unidad de cuenta y 8 como depósito de valor. El oro, por su parte, recibía un 2, un 7 y un 7 respectivamente.
Promediando estas puntuaciones, el dinero fiat obtenía un 9,3 y el oro un 5,3. En términos relativos, esto significa que el dinero fiat valía un 75% más que el oro. Si asignamos al oro un valor de 1, el dinero fiat valdría 1,75.
Sin embargo, esta relación ha cambiado. El dinero fiat ha perdido atractivo como depósito de valor, bajando de 8 a 6 (sigue siendo un ejemplo), mientras que el oro ha mejorado en esta función, subiendo de 7 a 9. Con estos nuevos valores, el dinero fiat tiene una media de 8,6 y el oro de 6. Esto reduce la ventaja del dinero fiat al 43%, es decir, ahora vale 1,43 unidades por cada unidad de oro. Esto representa una caída del 22% en el valor del dinero respecto al oro, o una subida del oro frente al dinero de ese mismo porcentaje.
Además, no solo han cambiado las puntuaciones, sino también la importancia que asignamos a cada función. Anteriormente, todas se valoraban por igual, pero ahora damos mayor peso a la función de depósito de valor, que representa el 40% de la evaluación total, mientras que las otras dos funciones pesan un 30% cada una. Este cambio en la ponderación favorece aún más al oro, elevando su valoración frente al dinero fiat.
Entonces, ¿hasta dónde puede llegar esta tendencia? Mientras sigamos percibiendo que el dinero pierde su capacidad de preservar valor, la preferencia por el oro seguirá creciendo.
¿Es este movimiento puramente especulativo? Sí, lo es. El valor de las materias primas siempre tiene un componente especulativo, ya que no generan rendimientos por sí mismas. Sin embargo, esto no implica necesariamente una futura «reversión a la media», porque en este caso no existe tal media. Todo depende de valoraciones relativas, como hemos mostrado en el análisis de hoy.
