Trump venía a acabar con la guerra en Ucrania y la franja de Gaza en 2 semanas y no parece que se haya avanzado nada en ese punto, más bien al contrario.
Venía a hacer América grande otra vez en lo que a la economía se refiere, pues bien, tenemos al Nasdaq cayendo un 15% este año y más del 10% al S&P-500 con Europa subiendo más de un 3%. Este comportamiento del S&P-500 supone el peor comportamiento relativo en 32 años al MSCI All Country World ex USA, otro gran éxito, sin duda.
También ha conseguido que el dólar se deprecie más de un 10% con respecto al euro llegando a superar el 1.15 en algunos momentos, dejando de ser el activo refugio que solía ser en momentos de elevada volatilidad. Lo mismo ocurre con la deuda soberana americana, antes considerado el activo más seguro del mundo y ahora puesto en entredicho por los inversores y que está siendo sustituido por la deuda soberana alemana. Desde el 2 de abril, fecha en la que Trump hizo el anuncio de la imposición de aranceles, la rentabilidad demandada a la deuda soberana americana a 10 años se ha incrementado 25 p.b. mientras que la fuerte demanda de deuda alemana ha hecho bajar su rentabilidad en más de 25 p.b.. Otro gran éxito que se anota Trump y por el que le debemos dar las gracias ya que ha arrastrado a la baja las tires de toda la deuda europea en general.
El último gran éxito lo hemos tenido en los últimos días con sus ataques directos al presidente de la FED, Jerome Powell, amenazando incluso con destituirlo (no está claro que pudiera hacerlo) si no se plegaba a sus interesas de bajar los tipos de interés (pretende que sea otro el que arregle los problemas creados por sus ocurrencias). La independencia de los Bancos Centrales respecto de los políticos es algo que no tiene ninguna discusión en cualquier país que se considere mínimamente desarrollado y desde luego de cualquier democracia. Es un contrapoder independiente que intentar evitar la tentación de medidas excesivamente expansivas (y por tanto generadoras de inflación) que todo buen que todo buen político “debe” tener. Pues bien, hasta esto ha puesto en duda Trump, provocando una salida masiva de los inversores de activos americanos.
Parece que Trump, visto el éxito que está consiguiendo con todas sus políticas, empieza a recular poco a poco de las mismas (eso si, al estilo Trump). Ya en su momento, en plena caída libre de las bolsas, anuncio una tregua de 90 días para dar la oportunidad de negociar, luego a limitado los aranceles en determinados sectores estratégicos como son el de los chips o el de autos hasta estudiar los efectos de estos en la cadena de suministros (algo que la lógica dice que se debiera haber hecho antes de imponer los aranceles no después…) y ayer dijo que es muy probable un acuerdo con China que lleve casi a una reducción total de los aranceles. En el mismo sentido que el secretario del Tesoro, Bessent, que vino a admitir que la guerra comercial con China, en los actuales términos es insostenible.
La reacción de los activos americanos a estas declaraciones fue inmediata con subidas de las bolsas cercanas al 3%, bajada de la rentabilidad de la deuda soberana e importante subida del dólar que de estar por encima del 1.155 en algunos momentos de la sesión de ayer se ha situado hoy por debajo del 1.14.
En definitiva, la realidad es muy tozuda por mucho que intentes retorcerla y no hay nada que te ponga más pronto en tu sitio como los mercados financieros, lo hemos visto con Grecia cuando anunció que se negaría a hacer ajustes si en el referéndum no se aprobaba aunque lo impusiera la UE, lo hemos visto con el plan fiscal de la primera ministra británica Liz Truss (la más breve de la historia con 45 días en el cargo), lo vimos con la crisis de deuda en España que disparó la prima de riesgo y obligó a un importante ajuste fiscal y solicitar el rescate para la banca y lo estamos viendo con el todo poderoso Estados Unidos y su errática política impuesta por Trump.
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