La inflación salió por debajo de lo previsto y el bono estadounidense a diez años subió igual. El miércoles, el PCE de agosto avanzó un 3,4% interanual, frente al 3,7% esperado; el subyacente, un 3,0%, frente al 3,3%. Era la excusa que el mercado de bonos parecía necesitar. No la aprovechó. El diez años cerró en el 5,29%, desde el 5,26% de la víspera.
La razón llegó a la vez que el dato. El PIB de EE.UU. del segundo trimestre se revisó al 2,2% desde el 1,5%. Una economía más fuerte de lo que se creía mantiene altas las rentabilidades. Para el bono, la mala noticia del día fue el crecimiento, no los precios.
Wall Street lo vivió en dos tiempos. Subió con el dato de inflación y se dio la vuelta cuando el crecimiento empujó los tipos. El S&P 500 cerró entre un 0,2% y un 0,3% a la baja, en torno a los 7.652-7.656 puntos. El Dow Jones cedió entre un 0,8% y un 0,9%, hasta cerca de 50.906-50.909. El Nasdaq Composite subió un 0,2%, hasta 26.861,06. El bono a treinta años llegó al 5,64%, desde el 5,59%. Solo cerró en verde el índice tecnológico.
Las apuestas sobre la Fed fueron en dirección contraria al bono. La probabilidad de una subida de tipos en octubre bajó hasta en torno al 37%-38%, desde el 50%, después de que John Williams, presidente de la Fed de Nueva York, dijera que no ve urgencia. Menos riesgo de una subida inmediata y, aun así, el bono en máximos. El problema ya no es el próximo movimiento de la Fed.
Europa también cedió. El Stoxx 600 perdió un 0,5%, con los bancos y las aseguradoras al frente de las caídas. El Ibex 35 retrocedió un 0,47% y cerró en 19.426,2 puntos, su primer cierre por debajo de los 19.500 desde julio. El martes ya había bajado hasta 19.517,5 con el crudo cediendo. El miércoles repitió con el crudo subiendo. El Ibex no está siguiendo al barril: está siguiendo al bono.
El crudo, mientras tanto, volvió a encarecerse. El martes el Brent había caído un 2,56%. El miércoles, el contrato que vencía liquidó un 0,9% más caro, en torno a 103,5 dólares; el de diciembre, el más negociado, subió un 1,9%, hasta 98,03. El WTI avanzó un 1,2%, hasta 90,42. Subió pese a que los envíos desde Oriente Medio se acercan a los niveles previos a la guerra. Donald Trump negó que vaya a aliviar las sanciones a Irán y aseguró que la guerra «terminará muy pronto, de una forma u otra». Si hay más barriles en camino y el precio sube igual, lo que se paga es incertidumbre, no escasez.
Esta madrugada, Asia se apoya en la tecnología. El Nikkei sube más de un 2%, el Hang Seng un 0,4% y el Shanghai Composite un 0,3%. Micron presentó resultados tras el cierre de Wall Street por encima de lo previsto, con compromisos de suministro a largo plazo de 32.000 millones de dólares, frente a 22.000 millones en junio. Los futuros del Nasdaq suben un 0,7% y los del S&P 500 un 0,4%; los europeos ceden un 0,75%. El diez años estadounidense toca el 5,306%. El reparto es el del miércoles: la tecnología sube, y el resto paga el coste del dinero.
Qué vigilar. Mañana viernes, el informe de empleo de septiembre en EE.UU. Si confirma la fortaleza que apuntó el PIB, el diez años puede asentarse por encima del 5,3% aunque la inflación siga cediendo: significaría que el mercado ha cambiado de variable y que un PCE bueno ya no alcanza. Si el empleo se enfría, el bono tendrá por fin la excusa que el miércoles no encontró, y el Ibex podrá apoyarse en algo que no sea el crudo. En ese caso el crecimiento habría sido el dato aislado, no la tendencia.
