Samsung acaba de anunciar un beneficio operativo multiplicado por más de dieciocho en un año. Su acción cayó casi un 7% esta madrugada. Esa desconexión entre resultados espectaculares y castigo bursátil resume el momento que atraviesa la cadena de suministro de la inteligencia artificial, justo el día en que la Fed decide sobre los tipos y Microsoft y Meta presentan las cuentas que el mercado lleva semanas esperando.
Wall Street, ajeno todavía a ese nerviosismo asiático, cerró ayer a dos velocidades. El Dow subió un 1,03%, hasta 52.747 puntos, impulsado por un aluvión de resultados: Sherwin-Williams, IBM, Coca-Cola, Boeing, Salesforce y Amgen avanzaron entre un 4,5% y un 8,3% tras batir previsiones. El S&P 500 sumó un 0,21%, hasta 7.428 puntos, mientras el Nasdaq cedió un 0,22%, hasta 24.877, lastrado por los semiconductores: Micron y AMD cayeron más de un 8% y el ETF sectorial VanEck encadenó su cuarta sesión en rojo. Corning se desplomó casi un 20% por una ralentización del gasto de las operadoras, y Sandisk cedió un 16% por la competencia china y la toma de beneficios en memoria. La amplitud del Nasdaq, con todo, quedó equilibrada.
Europa vivió una sesión más tranquila: el Ibex retrocedió un 0,07% y perdió los 19.800 puntos tras rozar antes sus máximos históricos; el DAX subió un 0,41% y el Euro Stoxx 50 ganó un 0,12%, ajenos al ruido que ya se gestaba en Seúl.
El petróleo aportó otra pieza del rompecabezas: el Brent cedió un 0,94%, hasta 87,5 dólares, tras caer cerca de un 16% en tres sesiones desde los 97 dólares de la semana pasada, mientras el WTI se mantuvo en 82-83 dólares. Ese alivio no se trasladó a los bonos: el Treasury a diez años solo cedió al 4,63% y el Bund sigue cerca del 3,2%, máximo de quince años, señal de que la renta fija no da por cerrado el riesgo de inflación del shock energético.
El oro se acerca a un umbral psicológico relevante, en 4.042 dólares la onza (-0,8%), presionado por un dólar cerca de máximos de un mes ante las apuestas por una subida de tipos. El CME FedWatch asigna cerca de un 46% de probabilidad a que la Fed suba 25 puntos básicos esta tarde, frente a apenas un 33% hace dos semanas, aunque la mayoría de economistas espera que mantenga el 3,50%-3,75%. La decisión se conoce a las 20 horas peninsulares, con Powell después. El BCE, que dejó los tipos en el 2,25% la semana pasada, ya avisó de que septiembre podría traer una subida si se confirma la inflación ligada a Irán.
La verdadera onda expansiva llega hoy de nuevo desde Corea. El Kospi ha activado su circuito de seguridad por segundo día consecutivo, con caídas de hasta el 8,2% que llevan el retroceso en dos sesiones por encima del 18%, camino de su peor julio. Samsung cae en torno a un 11% y SK Hynix un 12%, tras anunciar esta última que retrasa su expansión de memoria HBM4 en favor de chips DDR5, primer indicio de que la demanda de memoria ligada a la IA se modera. El Nikkei ha oscilado con fuerza y el Hang Seng resiste mejor. Los futuros europeos no reflejan ese nerviosismo: el Euro Stoxx 50 cotiza cerca de 6.326 puntos.
La referencia de hoy será si ese nerviosismo salta a Europa y Wall Street antes de la doble cita de la tarde: la Fed decide a las 20 horas y Microsoft y Meta publican resultados nada más cerrar Wall Street, con Apple y Amazon el jueves. Ambas llegan con un 95% de probabilidad de batir expectativas ya descontada, así que lo que moverá sus acciones será la previsión de inversión en IA para el próximo año. Si la Fed mantiene los tipos con tono sereno y las tecnológicas convencen de que ese gasto se traduce en ingresos, Samsung y SK Hynix podrían quedar como un ajuste puntual de memoria. Si, en cambio, la Fed sorprende con dureza por la inflación energética o el gasto en IA sigue disparándose sin despejar dudas sobre el retorno, la corrección podría extenderse a todo el ecosistema de la IA, con el oro y los bonos de nuevo como refugio.
