AMD ha cruzado hoy el billón de dólares de capitalización, tras subir cerca de un 10%. Intel ha subido en torno a un 12%; Meta, cerca de un 11%, tras presentar Muse, su nueva aplicación de inteligencia artificial. Ninguno de los tres explica el rally del lunes: son su síntoma. Wall Street, Europa y Asia han cerrado la jornada al alza a la vez, pero en las tres regiones el dinero ha ido al mismo sitio: tecnología y semiconductores.
El S&P 500 ha subido un 1,49%, hasta 7.764,70 puntos, su mejor sesión desde agosto. El Nasdaq Composite ha avanzado un 2,26%, hasta 27.122,09, un máximo histórico. El Dow Jones se ha quedado en un 0,71%; el Russell 2000 apenas ha subido en torno a medio punto. La brecha no es ruido: es la fotografía de un mercado que solo sube en bloque si se mira desde arriba.
Por sectores, Comunicación ha liderado con un alza del 3,84% y Tecnología ha sumado un 2,83%. Energía y materiales han cerrado rezagados, arrastrados por un petróleo que encadena ya su cuarta sesión consecutiva a la baja, su peor racha desde junio. El WTI ha cedido en torno a un 3%, hasta cerca de 97 dólares; el Brent ha bajado hasta en torno a 100 dólares. El crudo, protagonista del informe del viernes por el ataque cerca de Riad, vuelve a marcar la sesión, ahora a la baja. La caída ha arrastrado también la rentabilidad del bono estadounidense a diez años, hasta en torno al 4,95% desde el 5% del viernes. Ese abaratamiento de la financiación es lo que ha dejado correr a la tecnología por delante del resto.
El desplome del crudo tiene un origen concreto: declaraciones de Donald Trump abriendo la puerta a hablar con Irán en la ONU, y reportes de mayor oferta desde el Golfo. El segundo motor del día ha llegado de Washington. Scott Bessent, secretario del Tesoro, ha propuesto a China un sistema de notificación bilateral sobre incidentes de inteligencia artificial, tras reunirse con el viceprimer ministro chino He Lifeng. Lo ha descrito como el paso de «opacidad a más transparencia entre la primera y la segunda potencia de IA del mundo». Ambos países avanzan también hacia una mesa de comercio bilateral y posibles rebajas arancelarias, de cara a la cumbre entre Trump y Xi del jueves. Es la clase de gesto que un inversor de semiconductores valora más que uno de energía.
En Europa, el patrón se repite casi calcado. El Stoxx 600 ha subido un 0,8%, hasta 640,55 puntos, con Alemania y Francia a la cabeza; el Ibex 35 ha ganado un 1,08%, hasta 19.724,2 puntos, recuperando el nivel de los 19.700. Lo que ha tirado del índice, otra vez, es la tecnología: los semiconductores europeos, con Soitec y Aixtron a la cabeza, han subido en torno a un 2%, en línea con sus pares estadounidenses. La banca europea ha subido también, un 1,6%, con SocGen destacada, aunque sin que haya un dato disponible que explique por qué.
Asia ha cerrado con la misma lógica. El Nikkei ha permanecido cerrado por festivo. El Hang Seng ha subido un 0,50%, con Tencent, Xiaomi y SMIC entre los más alcistas; Shanghai ha ganado un 0,97% y Shenzhen un 0,65%, ante la expectativa de un recorte de tipos y una demanda de exportaciones de IA que no cede. El Kospi surcoreano ha subido un 1,65%, hasta 7.007,72 puntos, con Samsung a la cabeza tras unas exportaciones de chips récord. De Seúl a Madrid, ha ganado la misma industria.
Qué vigilar. El primer test llega el jueves, con la cumbre entre Trump y Xi. Si de ella sale un acuerdo comercial concreto, o solo el sistema de notificación sobre IA que ha propuesto Bessent, la lectura seguirá siendo que la tecnología manda porque el resto del mercado se lo permite. Si en cambio la cumbre se salda sin avances y el petróleo corta su racha bajista —por ejemplo, si Riad o Teherán endurecen el tono antes del jueves—, el mercado tendrá que decidir si el repunte de hoy fue el inicio de un ciclo o el último impulso de una expansión que ya solo respira por un sector.
