Bastaron dos frases de los propios arquitectos de la inteligencia artificial para lograr lo que tres días de bancos centrales subiendo tipos no habían conseguido: disparar el índice del miedo. Dario Amodei y Sam Altman pidieron ayer frenar el ritmo al que mejoran sus modelos. El VIX saltó un 12,56%, hasta 17,83. Pero el verdadero motivo no fue el aviso en sí — fue el momento en que llegó. El bono a 10 años había tocado ayer el 5% por primera vez desde 2023. Un mercado ya al límite no necesitaba mucho más para temblar.
Veníamos siguiendo ese hilo desde el jueves: el Tesoro intentaba ganar tiempo en el mercado de deuda mientras el BCE, la Fed y el Banco de Japón convergían hacia tipos más altos, y el petróleo empujaba en la misma dirección desde Ormuz. El viernes el 10 años cerró en 4,96%, máximo en casi tres años. Ayer llegó a rozar el 5% —pico intradía del 4,999%, cierre en 4,98%—, un nivel que TheStreet sitúa entre los más altos de la curva desde 2007. El 5% no es solo un número redondo: encarece la financiación de los activos más apalancados y castiga primero a lo que cotiza más lejos en el tiempo. Ahí es donde entra la tecnología.
Amodei fue explícito: «debemos frenar el ritmo al que mejoramos las capacidades de los modelos de IA». Altman coincidió, y algunas fuentes suman también a Elon Musk. La venta se concentró en semiconductores —Nvidia, AMD, Intel— mientras la ciberseguridad, con CrowdStrike, subía. Los futuros del Nasdaq llegaron a caer un 1,65% en premercado. Al cierre del lunes, el S&P 500 perdió un 0,48% hasta 7.619,95 puntos, el Dow Jones un 0,29% y el Nasdaq Composite un 0,56% hasta 26.186,41. La diferencia no es casualidad: la tecnología de alta duración es la que más sufre con un bono al 5%, y la primera en venderse cuando alguien pone en duda su propio relato de crecimiento. Ayer recibió los dos golpes a la vez.
El petróleo, el otro protagonista de estos tres días, aportó un matiz distinto: corrigió a la baja. La reunión entre Irán y los estados del Golfo en Salalah se aplazó —Omán habló de que «las condiciones apropiadas no estaban dadas», y todo apunta a que Arabia Saudí objetó el marco de navegación— sin nueva fecha ni escalada adicional. Pese a esa mala noticia, el Brent bajó a 106,92 dólares y el WTI subió a 102,77, ambos por debajo de los 108 del lunes. El oleoducto saudí Este-Oeste sigue cerrado, con reservas en Yanbu para «5 a 7 días», y la AIE acaba de recortar su previsión de demanda 2026 en 2,5 millones de barriles al día. El mercado ya había descontado lo peor de Ormuz. Lo que no había descontado era la IA.
En Europa, el DAX y el CAC 40 cerraron con caídas moderadas —0,50% y 0,76%— y el FTSE subió un 0,44%; en Asia, el Nikkei ganó un 0,8% y el Hang Seng cedió un 0,2%. La reacción, fuera de Wall Street, fue bastante más contenida: el susto de la IA es, sobre todo, un susto americano.
La probabilidad de que la Fed suba tipos el miércoles se mantiene estable, en el 85-86%: no fue la sorpresa de ayer, fue el telón de fondo sobre el que ocurrió todo lo demás. El Banco de Japón añade su propia capa de incertidumbre antes del viernes, con estimaciones que oscilan entre el 57% y el 97% de probabilidad de subida según la fuente, sin reconciliar, mientras el yen se ha apreciado un 6% desde su mínimo de 40 años —de 163,99 yenes por dólar en julio a 153-155 ahora—. Si el BoJ sorprende al alza la misma semana que la Fed, GSM&B tendría, por primera vez en meses, tres bancos centrales endureciendo a la vez sin que el petróleo sirva de excusa.
Qué vigilar. Si el 10 años vuelve a tocar el 5% esta semana y esta vez no retrocede, deja de ser un techo psicológico y pasa a ser el nuevo suelo —y ahí el problema deja de ser de sentimiento y pasa a ser de balance, para el inmobiliario apalancado y para las carteras de NPLs. Si en cambio retrocede de forma sostenida por debajo del 4,90%, la lectura correcta será que ayer fue pánico, no reprecio. La Fed decide el miércoles; lo que de verdad importa no es si sube, sino si Powell lo presenta como la última subida del ciclo o como la primera de varias. Los datos de actividad de China de agosto, previstos para hoy, siguen sin confirmarse, y podrían sumar un tercer frente de debilidad de demanda si defraudan.
