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El petróleo da por cerrado el riesgo de Oriente Medio

GSM&B AV Informe diario de mercados El petróleo da por cerrado el riesgo de Oriente Medio

Un misil interceptado cerca de Riad, al amanecer del sábado. Cuando el petróleo cierra hoy, cotiza ya por debajo de donde estaba antes de que sonara la alarma, después de haber tocado a media sesión los 104 dólares por barril. El mercado ha decidido, en una sola jornada, que el susto terminó antes de que termine, en realidad, el riesgo que lo provocó.
La reversión tiene una explicación concreta. Arabia Saudí había suspendido parte de sus envíos desde Yanbu tras el ataque, pero Aramco aumentó de inmediato las exportaciones por el estrecho de Ormuz, y JPMorgan describe los flujos de crudo de Oriente Medio como «más fuertes de lo esperado» pese a la disrupción. El Brent cierra en 101,91 dólares, un 0,20% menos; el WTI en 97,98, un 0,13% menos; ambos por debajo del pico que tocaron a media sesión. Es la misma prima de riesgo energético que había subido a mitad de la semana pasada por la tensión en Oriente Medio, y que el mercado empieza hoy a devolver a precio.
Solo que quienes vigilan el riesgo no están tan tranquilos como el precio. Bank of America avisa de una escalada de advertencias militares iraníes de cara a esta apertura, y Helima Croft, de RBC Capital Markets, sostiene que los aliados hutíes probablemente conservan drones y armamento suficiente para repetir el ataque. El precio ya se ha relajado. El riesgo, según ellos, no.
En cualquier otra semana, esa desconexión sería una simple curiosidad de mercado. Esta no lo es, porque los tres bancos centrales que solían amortiguar los sustos de oferta acaban de quitarse esa función de encima. La Reserva Federal subió tipos un cuarto de punto, hasta el 3,75%-4%, la primera subida desde 2023, y su propio comunicado no descartó otra antes de que acabe el año. Scott Welch, director de inversiones de Certuity, va más allá: espera al menos una subida más en 2026 y hasta dos adicionales en 2027. El bono estadounidense a diez años cotiza ya en el nivel más alto desde julio de 2007. Wall Street ya no tiene un banco central que le compre tiempo.
El Banco de Japón hizo lo mismo: subió su tipo de referencia un cuarto de punto, hasta el 1,25%, el nivel más alto desde 1995. Su gobernador, Kazuo Ueda, lo resumió sin rodeos: «la fase de política ha cambiado». La votación no fue unánime —siete a favor, dos en contra— y Chidu Narayanan, de Wells Fargo, cree que esa falta de contundencia debilitará aún más al yen frente al dólar. El carry trade que financió parte del apetito de riesgo global también se ha encarecido.
Días antes, el Banco Central Europeo ya había subido sus tres tipos oficiales un cuarto de punto. Su presidenta, Christine Lagarde, proyectó una inflación que seguirá muy por encima del objetivo —del 3,0% este año al 2,1% en 2028— por las presiones del propio conflicto de Oriente Medio: «no nos comprometemos de antemano con una senda de tipos concreta». Es la guerra, no sus propios modelos, la que va a marcar el ritmo de sus próximas subidas.
Ese es el contexto con el que Europa cerró el viernes, antes incluso del ataque del fin de semana. El Ibex 35 cerró en 19.513,80 puntos, un 1,60% menos, perdiendo el nivel del jueves. En Wall Street el resultado fue mixto —el Dow Jones cedió un 0,18% mientras el S&P 500 y el Nasdaq subieron—, aunque en la semana completa el Dow acumuló un 1,7% de caída. La sesión de hoy en Europa es la primera oportunidad de comprobar si el mercado da también por buena la reversión del petróleo.
Qué vigilar. Si en los próximos días se confirma una nueva escalada —un ataque que deje daños, o que obligue a Aramco a suspender de nuevo exportaciones por Ormuz—, la lectura correcta será que el mercado se equivocó al dar hoy por cerrado el episodio, y el crudo tendrá que devolver a precio la prima de riesgo que acaba de borrar. Si en cambio la semana transcurre sin incidentes hasta que la subida del Banco de Japón entre en vigor el 24 de septiembre, la reversión de hoy quedará confirmada como la lectura correcta, y el foco volverá a donde estaba antes del fin de semana: tres bancos centrales subiendo a la vez, sin margen para amortiguar el próximo susto, venga de donde venga.

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