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Subir tipos no abarata el barril

GSM&B AV Informe diario de mercados Subir tipos no abarata el barril

España cerró agosto con una inflación del 4,3%, la más alta desde febrero de 2023, y una subyacente del 2,9%, una décima por debajo de julio. Los dos datos son del mismo país y del mismo mes. Lo que hay entre ellos es el surtidor. Alemania publicó ayer una foto casi idéntica: 2,9% general, 2,4% subyacente y una energía un 10,5% más cara que hace un año, frente al 8,3% de julio. Europa no tiene un problema de precios. Tiene un problema de precios importados, y sus bancos centrales se disponen a responder con la única herramienta que no lo corrige.
El origen sigue en el Golfo. El Brent avanza hoy un 0,92%, hasta 91,32 dólares por barril, y el WTI un 1%, hasta 86,63, tras subir ayer un 2,5% y un 2,18%. La reanudación de los ataques entre Estados Unidos e Irán ha devuelto la prima de riesgo al crudo, con un superpetrolero incendiado en Ormuz al chocar con dos minas. El barril no es aquí una materia prima más: es el canal por el que un conflicto a seis mil kilómetros acaba en el IPC alemán.
Wall Street lo encajó sin dramatismo. El S&P 500 cedió un 0,33%, hasta 7.686,14 puntos; el Nasdaq un 0,12%, hasta 26.370,89; y el Dow un 0,70%, hasta 53.185,90. Aun así los tres cerraron agosto en positivo. Tesla subió un 5,2% tras rebajar el precio del Model 3 y fue el mayor apoyo del índice. El golpe del día fue regulatorio: PG&E se hundió un 19%, hasta rondar los 13,40 dólares, después de que la ley californiana SB 492 saliera adelante sin el escudo de responsabilidad por incendios que reclamaban las eléctricas. Mizuho la rebajó a neutral. Una eléctrica regulada puede perder un quinto de su valor sin que cambie un solo dato de su cuenta de resultados.
La renta fija dice lo que la bolsa calla. El bono estadounidense a diez años ronda el 4,70% tras tres sesiones al alza, y los futuros asignan ya entre un 56% y un 58% de probabilidad a una subida de tipos el 16 de septiembre, frente al 40% de hace una semana. El oro cae a 4.430 dólares la onza, mínimos de dos semanas, tras perder más de un 3% el viernes. Que el metal refugio caiga en plena escalada militar dice algo incómodo: hoy pesa más el tipo real que el miedo.
El BCE se reúne el 10 de septiembre y el consenso espera un alza de 25 puntos básicos. Lagarde ya advirtió de que el crudo eleva el riesgo alcista sobre la inflación, pero la decisión es más difícil de lo que parece. La subyacente alemana está en el 2,4% y la española cede una décima. No hay señales de segunda vuelta en salarios. Subir tipos contra un shock de oferta no abarata la gasolina; solo enfría lo que todavía funciona.
Esa incomodidad explica la rotación del verano. En el último mes el bitcoin ha subido un 34,94%, las materias primas un 16,35% y el oro un 15,77%, mientras el Nasdaq 100 perdía un 4,09%. Solo el 48% de los grandes activos terminó agosto en positivo. El dinero no ha salido del mercado: ha cambiado de bando.
Europa entra en septiembre a la defensiva. El Ibex 35 cedió ayer un 0,34%, hasta 19.974,1 puntos, y perdió los 20.000 pese a firmar su quinto mes consecutivo al alza; el Dax retrocedió un 0,61%. En Asia el tono es de espera, con el Nikkei plano en 66.297 puntos y el Hang Seng cediendo un 1%. Nadie quiere posicionarse antes del dato del día.
La referencia de hoy es el IPC de la eurozona de agosto, acompañado de los PMI manufactureros y, por la tarde, del ISM y las vacantes JOLTS estadounidenses. Si el repunte europeo resulta ser solo energético y la subyacente aguanta, el BCE podrá subir una vez y quedarse quieto: el mercado tolera un gesto, no un ciclo. Si la subyacente acompaña al titular, habrá que descontar endurecimiento a ambos lados del Atlántico, con el empleo estadounidense del viernes como siguiente prueba. Esa segunda película no se corrige con una tregua en Ormuz.

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