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El mercado compra alivio, pero no baja la guardia

GSM&B AV Informe diario de mercados El mercado compra alivio, pero no baja la guardia

La sesión de ayer confirmó que el mercado ya no se mueve únicamente por el alivio geopolítico. La reapertura del Estrecho de Ormuz y la normalización parcial del flujo de petróleo siguen siendo el principal soporte de fondo, pero la reacción de los inversores empieza a ser más selectiva. El petróleo ayuda, la tecnología vuelve a empujar, pero el mensaje de la Reserva Federal mantiene un límite claro al entusiasmo.

Wall Street cerró al alza, con el Nasdaq liderando la recuperación gracias al fuerte rebote de los semiconductores. El movimiento fue especialmente relevante porque llegó justo después de una reunión de la Fed que había dejado un tono más duro de lo esperado. El S&P 500 también avanzó, mientras que el Dow Jones registró una subida más moderada. La lectura es sencilla: los inversores siguen dispuestos a comprar riesgo cuando cae la presión energética, pero lo hacen con una Fed que ya no está ofreciendo el mismo colchón de tranquilidad que en otras fases del ciclo.

El protagonista empresarial de la sesión fue Intel, que se disparó tras conocerse que Apple trabajará con la compañía para diseñar y fabricar chips en Estados Unidos. El anuncio reforzó dos ideas que ya estaban ganando peso en el mercado: la importancia estratégica de la producción nacional de semiconductores y el regreso del interés por compañías industriales y tecnológicas vinculadas a cadenas de suministro críticas.

El petróleo volvió a ser el eje de la narrativa macro. El Brent llegó a caer con fuerza durante la sesión, aunque terminó ligeramente al alza, cerca de los 80 dólares por barril. El dato importante no es tanto el cierre del día como el cambio de régimen de las últimas jornadas. El mercado ha pasado de temer una escasez prolongada de energía a descontar una reapertura suficiente para aliviar las tensiones inflacionistas. Eso explica por qué las bolsas han resistido mejor el endurecimiento verbal de la Fed.

Sin embargo, la calma energética todavía es frágil. Aunque los petroleros han vuelto a circular por el Estrecho de Ormuz, varios analistas advierten de que el acuerdo tiene límites temporales y que Irán podría mantener capacidad de presión sobre el tránsito marítimo. Por eso el mercado no está eliminando por completo la prima de riesgo geopolítica, sino reduciéndola.

En renta fija, el mensaje fue más matizado. Los bonos estadounidenses corrigieron parte del movimiento posterior a la Fed: el rendimiento a dos años se mantuvo cerca del 4,15%, reflejando expectativas de tipos todavía elevados, mientras que los tramos largos encontraron apoyo en la caída del petróleo y en la idea de que una Fed más dura puede contener mejor la inflación futura. La curva, por tanto, sigue enviando un mensaje claro: más presión a corto plazo, pero algo más de confianza en el control de la inflación a medio plazo.

El dólar fue otro gran beneficiado. La divisa estadounidense se mantuvo cerca de máximos de un año después de que la Fed dejara abierta la puerta a nuevas subidas de tipos. Esa fortaleza volvió a golpear al yen, que se acercó a niveles históricamente sensibles para las autoridades japonesas. La posibilidad de intervención vuelve a estar sobre la mesa y será uno de los focos más relevantes de las próximas sesiones.

En Reino Unido, el Banco de Inglaterra mantuvo los tipos en el 3,75%, pero el mensaje también fue de prudencia. La inflación ha bajado, aunque el banco central espera que vuelva a repuntar por los efectos retardados de la energía. La libra cayó frente al dólar, reflejando la divergencia entre una Fed más agresiva y un Banco de Inglaterra que prefiere esperar.

La conclusión es que el mercado ha encontrado apoyo en la caída del petróleo, pero no ha recuperado una visibilidad completa. La geopolítica se estabiliza, la tecnología vuelve a liderar y Asia marca nuevos máximos, pero la política monetaria sigue imponiendo disciplina. Hoy la clave será comprobar si el alivio energético puede seguir compensando un dólar fuerte, unos tipos altos y unos bancos centrales que todavía no quieren declarar vencida la inflación.

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