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Dos agentes se disputan tu escritorio

GSM&B AV Informe diario de mercados Dos agentes se disputan tu escritorio

Diez dólares por cada millón de tokens que lee, cincuenta por cada millón que escribe. Ese es el precio que OpenAI puso la semana pasada a GPT-6 Astra, dos veces y media el de su predecesor: ya no vende palabras, vende resultados. Jensen Huang fue más allá y declaró que la inteligencia artificial general ya está aquí. El mercado tradujo ambas frases a la misma conclusión: paga por fabricar la máquina, no por el software que esa máquina amenaza con volver superfluo.
Wall Street cerró ayer con ese filtro. El S&P 500 cedió un 0,48%, hasta 7.636,36 puntos; el Dow Jones, un 0,77%, hasta 52.380,66; el Nasdaq, un 0,64%, hasta 26.253,34. Casi el 70% de los valores del índice terminó en rojo, pero los que subieron explican mejor la sesión: Meta se disparó un 5,4% al presentar Muse, su propio agente personal. Casey’s General Stores cayó un 16,5% por ventas débiles: no toda caída de ayer fue sobre inteligencia artificial.
Astra, lanzado el 3 de septiembre, no es un chatbot con más memoria: con 1,05 millones de tokens de contexto, ejecuta tareas completas en el ordenador —navega, escribe código, opera software— sin supervisión constante. Sus cifras convencen más que arrasan: 41,4% en automatización de flujos profesionales, 23 puntos más que su predecesor, aunque en varias pruebas sigue por debajo de Claude, de Anthropic. Huang respaldó la apuesta: más de 100.000 GPU Blackwell entrenaron el modelo, y anunció 400.000 más. La duda no es si Astra piensa, es quién compra el silicio para demostrarlo.
Esa demanda de cómputo sube en Asia y baja en el software estadounidense. Samsung avanzó un 3,91% y SK Hynix un 5,46% en Seúl: más modelos como Astra significan más memoria de alto ancho de banda. Micron mostró la cara inestable de esa euforia —tocó 1.041 dólares intradía antes de cerrar con una caída del 1,61%. Salesforce, ServiceNow e Intuit cayeron entre un 4% y un 5%. El miedo no es que la IA escriba peor código que sus ingenieros: es que necesite menos licencias por puesto.
Los bonos ya cobran ese apetito por energía y cómputo: el diez años estadounidense subió otros seis puntos básicos, hasta el 4,85%, con el Brent superando los 100 dólares por primera vez desde julio. El mercado sigue asignando cerca de un 60% de probabilidad a que la Fed suba tipos el día 16, y hoy conoce el IPP de agosto, el aviso previo al IPC del viernes, el dato que decidirá esa reunión.
El BCE decide hoy: una subida de 25 puntos básicos hasta el 2,50% en el depósito, descontada al 99%. Lo que se juega es si Lagarde deja la puerta abierta a diciembre, como sugiere el tono de Schnabel, o cierra aquí el ciclo. El euríbor ya supera el 3,1% y encarece la hipoteca media en unos 940 euros al año: esa parte de la subida ya está en la letra pequeña, la firme o no Lagarde.
Asia amanece dividida entre las mismas dos historias: el Kospi se afianza sobre los 7.100 puntos por Samsung y SK Hynix, y el Nikkei sufre con el yen en 153 por dólar, su nivel más fuerte desde febrero, ante la reunión del Banco de Japón del día 17. Los futuros europeos apuntan a una apertura positiva, con el Ibex, el Dax y el Cac ganando entre un 0,15% y un 0,34%, tras un cierre marcado por la caída del 1,78% del Ibex pese al récord de Inditex.
La referencia de hoy es doble: el IPP estadounidense por la tarde y la rueda de prensa de Lagarde. Un dato suave, sumado a una Lagarde que module el mensaje de diciembre, devolvería aire al software golpeado esta semana y confirmaría que la subida de hoy es la penúltima, no la última. Un IPP que sorprenda al alza, con la puerta abierta sin fecha, prolongará la historia de los chips sobre cualquier otra y dará a la Fed una excusa más para subir el día 16.

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