loader image

Fuerte rebote el viernes en las bolsas estadounidenses

GSM&B AV Informe diario de mercados Fuerte rebote el viernes en las bolsas estadounidenses

La jornada del viernes fue, para muchos, extraña pese a haber sido muy positiva. Y es normal: no hubo noticias ni datos económicos relevantes que explicaran las fuertes subidas que vimos, especialmente en las bolsas americanas, aunque también en las europeas.

En realidad, lo que presenciamos fue un simple rebote técnico. Conviene recordar que, a pesar de todo, la tendencia sigue siendo alcista. Eso significa que el sentimiento de mercado continúa siendo más positivo que negativo. En ese contexto, el mercado tiende a buscar nuevos puntos de entrada. Si, además, en esos niveles desaparece la presión vendedora de los bajistas, lo único que puede pasar es que los precios suban por un desequilibrio entre oferta y demanda. No hay más.

El error habitual es pensar que todo movimiento del mercado tiene una única causa clara. Nuestro cerebro necesita entender lo que ocurre y los medios suelen alimentar esa necesidad con titulares del tipo “Las bolsas caen por…”. Estamos tan acostumbrados a ello que, cuando no encontramos una explicación evidente, sentimos incomodidad.

No estamos exentos de ese sesgo. Todos tendemos a buscar causas y, si no las encontramos, a inventarlas. Pero ser conscientes de que nuestro cerebro actúa así, no porque sea verdad sino porque así funciona, nos ayuda a frenar y pensar: vale, muchas veces no hay un “por qué”.

Lo hemos comentado en otras ocasiones: los mercados responden a factores de medio y largo plazo que, en el fondo, son muy simples: los beneficios y la valoración de esos beneficios. Punto.

El problema es que los beneficios los conocemos, como pronto, trimestre a trimestre, y ni siquiera esos son los más relevantes. Lo realmente importante son los beneficios anuales. Además, la valoración de esos beneficios depende de factores como los tipos de interés o la inflación, que también se van conociendo de forma gradual.

Mientras tanto, los mercados abren cada día, de lunes a viernes, de 9:00 a 17:30. Son muchas horas en las que van apareciendo noticias económicas, empresariales y corporativas. Toda esa información nos hace replantearnos constantemente si nuestras expectativas son correctas, demasiado optimistas o excesivamente conservadoras. Y eso es lo que mueve los precios: las expectativas.

Hay noticias que sí justifican un cambio en esas expectativas. Por ejemplo, los aranceles que vimos en marzo del año pasado. No hace falta calcular su impacto exacto; basta con saber que pueden afectar negativamente a los beneficios para que el valor de una empresa caiga.

El problema es que tendemos a reaccionar a todo, cuando no todo merece una reacción. Por asociación, acabamos creyendo que cada movimiento del mercado debe tener una causa concreta y perfectamente definida.

Hay un truco sencillo para calmar a nuestro cerebro y evitar que nos bombardee con preguntas. En lugar de centrarnos en el “por qué”, centrémonos en el “¿y ahora qué?”. ¿Qué implica lo que ha ocurrido? Quizá pensabas que la tendencia alcista se estaba agotando. O quizá creías que aún quedaba recorrido al alza.

Sea como sea, la pregunta es: ¿qué piensas ahora? Hay que mirar hacia adelante. El pasado sirve para entender de dónde venimos y estimar hacia dónde podemos ir, pero no para quedarnos atrapados en él. ¿Sigues siendo alcista? ¿Sigues siendo bajista? ¿Ha pasado algo realmente relevante que te haga cambiar de opinión?

Lo más probable es que no. Y si no ha cambiado nada importante, probablemente no ha pasado nada. Recuerda: invertir es mucho más sencillo si nos centramos en lo verdaderamente importante. Lo difícil, como casi siempre, es controlar nuestro cerebro.

Últimas noticias

No se pierda nada.
Suscríbete a nuestra newsletter

Recibe actualizaciones y recursos diseñados especialmente para ti.