loader image

Europa acabará cediendo y EEUU volverá a ganar

GSM&B AV Informe diario de mercados Europa acabará cediendo y EEUU volverá a ganar

Ayer, Donald Trump dio un breve respiro tras dos golpes consecutivos el domingo y el lunes. Ahora le toca responder a Europa y, sinceramente, no se encuentra en una buena posición para negociar. No tanto porque carezca de poder o porque dependamos más de Estados Unidos de lo que ellos dependen de nosotros, sino por las decisiones que ha tomado en ocasiones anteriores cuando Trump ya la colocó en situaciones similares.

En teoría de juegos, este escenario se conoce como el juego de la gallina. La imagen es clara: dos coches avanzan uno hacia el otro por una carretera recta. Ambos aceleran esperando que el otro se aparte, aun sabiendo que un choque sería fatal para los dos.

Trump afirmó que quería Groenlandia, presionando a Dinamarca y al conjunto de la Unión Europea para que se apartaran del camino. Europa respondió acelerando al enviar tropas para “proteger militarmente la zona”. Ante esto, Trump volvió a acelerar y amenazó con imponer aranceles a los países que habían enviado tropas. Ahora toca ver qué hará Europa, porque con cada acelerón estamos más cerca del choque.

La clave de este juego reside en la credibilidad de la amenaza: si estamos ante un actor duro, dispuesto a asumir un coste muy alto para “ganar”, o ante uno pragmático que se retira cuando el precio a pagar es excesivo. Hasta ahora, Estados Unidos ha adoptado y mantenido una postura de tipo duro, mientras que Europa —al igual que muchos aliados de Estados Unidos— ha acabado mostrando dudas en sus decisiones, lo que la ha situado en una posición de debilidad.

Aunque Europa intente ahora cambiar el relato y adoptar el papel de jugador duro, Estados Unidos sigue percibiéndola como un actor pragmático. Esto es peligroso. El riesgo es que Estados Unidos no crea que Europa esté dispuesta a arriesgar tanto y continúe hasta el final, mientras que Europa, efectivamente dispuesta a pagar ese precio, también siga adelante. Ese desenlace sería desastroso para ambas partes.

Estos juegos deben jugarse con firmeza desde el principio. El ejemplo lo ofrece China: cuando Estados Unidos decidió retarla para ver quién se apartaba primero, no le tembló el pulso al acelerar. Lo hizo de forma silenciosa, mostrando sus cartas y sacando el volante por la ventanilla para dejar claro que no pensaba apartarse, pero sin proclamarlo a los cuatro vientos, como sí hizo Trump.

Esta dureza puede resultar costosa al inicio, pero garantiza una posición ventajosa en futuros enfrentamientos. En geopolítica, como en la vida, el juego es infinito: siempre hay que pensar en la siguiente partida para decidir qué hacer en la actual. A veces, una derrota a corto plazo asegura muchas victorias a largo plazo. En esos casos, la pérdida no es un coste, sino una inversión.

Europa lo tiene complicado porque necesita cambiar su imagen de jugador blando. No solo porque Trump puede forzarla a jugar este juego tantas veces como quiera, sabiendo que siempre tendrá ventaja, sino porque está enviando al mundo entero la señal de que es débil. Por desgracia, para modificar esa percepción se necesita un líder que dé la cara y, al menos por ahora, no hay ninguno ni se le espera.

Todo apunta, por tanto, a que Europa acabará cediendo. No lo hará de forma humillante, sino buscando minimizar el coste político mientras concede a Trump lo que realmente persigue. Como decíamos ayer, lo que busca en Groenlandia es una posición estratégica: acceso a tierras raras, potenciales nuevas rutas marítimas derivadas del deshielo y una mejor capacidad de vigilancia aérea y espacial para la detección de misiles nucleares. Eso es, en esencia, su objetivo. En una negociación no se pide de entrada lo que realmente se quiere, porque sabes que habrá contrapropuestas: se empieza exigiendo más para terminar aceptando menos, que es, precisamente, lo que se buscaba desde el principio.

Últimas noticias

No se pierda nada.
Suscríbete a nuestra newsletter

Recibe actualizaciones y recursos diseñados especialmente para ti.