La decisión de tipos de la Fed en septiembre sigue estando en el punto de mira de los mercados. Si nos vamos a las probabilidades descontadas por el mercado observando el mercado de derivados vemos que actualmente el mercado descuenta con una probabilidad del 99% una bajada de tipos en septiembre.
Esto viene a raíz del “buen” dato de inflación del otro día donde, al menos, pudimos ver unas tasas de inflación mensuales que no superaron las expectativas de los analistas. Sin embargo, es importante tener en cuenta dos cosas.
La primera es que los precios están peor, es decir, la inflación está por encima de la última decisión de bajadas de tipos de la Fed en junio del año pasado. Si el mandato de la Fed fuera como el del BCE y su objetivo fuera mantener bajo control los precios, probablemente la situación sería otra.
Sin embargo, la segunda cosa importante a tener en cuenta es que el crecimiento económico podría no estar tan bien como pensábamos hace apenas un mes. El último informe de empleo vino acompañado de dos revisiones de creación de empleo en mayo y junio que confirmaron que en el segundo trimestre apenas se habían creado empleos, algo con lo que no contábamos viendo los datos oficiales que se presentaron entonces. También tenemos datos como los PMIs, que también están empezando a dar señales confusas sobre la dirección del crecimiento económico.
Dado que el mandato de la Fed es doble y tiene en cuenta el crecimiento económico, el mercado está descontando que hay motivos suficientes para una bajada de tipos este mes teniendo en cuenta que, aunque la inflación pueda estar algo peor, el crecimiento ha empeorado mucho desde entonces.
Lo bueno es que esta bajada de tipos no solo está siendo descontada, de forma que si ocurre finalmente no habrá mucho movimiento, si no que tiene el apoyo del mercado. Hace unos meses, cuando empezó a sonar el rumor del posible despido de Powell y que el sucesor podría ser Bessent, actual secretario del Tesoro, el mercado reaccionó castigando a los bonos y al dólar.
El mensaje era claro: no creemos que se vaya a mantener la independencia y, por tanto, creemos que se van a tomar decisiones que perjudiquen al valor del dólar y, por ende, de los bonos. Por suerte, Powell se mantuvo firme y no ha cedido a las presiones, lo cual ha devuelto la confianza (por ahora) en las decisiones de la Fed.
Si esta confianza no existiera esta bajada de tipos descontada por el mercado vendría acompañada de subidas de tipos a largo plazo y una positivización de la curva de tipos por esta mayor subida en el tramo largo. Por suerte, no está siendo así y, aunque la curva se está inclinando poco a poco, lo está haciendo con los tipos a largo cayendo ligeramente. Esto es buena señal.
Sea como sea, parece que la vuelta de las vacaciones va a ser movida ya que entre los miembros de la Fed no parece que esté tan claro que se deban de bajar los tipos. Ayer Bostic, miembro de la Fed, lo dijo abiertamente. No tuvo gran efecto porque al mismo tiempo Bessent dijo que esperaba que en septiembre los tipos bajaran 50 pb y que, en total, de aquí a final de año bajaran 150 pb. Algo parecido descuenta JP Morgan, quien cree que a partir de septiembre veremos cuatro bajadas de tipos consecutivas.
Por ahora, el mercado permanece tranquilo, con las bolsas europeas subiendo un 0,20% mientras que los futuros americanos cotizan con ligeras caídas del 0,10%. Los tipos vuelven a caer hoy ligeramente y el oro se mantiene plano.
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