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Los chips convierten los récords en una señal de cautela

GSM&B AV Informe diario de mercados Los chips convierten los récords en una señal de cautela

La sesión de ayer confirmó que el principal problema de la tecnología ya no es la falta de crecimiento, sino el nivel de expectativas incorporado a las valoraciones. TSMC presentó resultados sólidos, elevó sus previsiones y anunció más capacidad. Sin embargo, sus acciones cayeron y arrastraron a los semiconductores. La reacción prolonga el giro reciente: la inversión en inteligencia artificial sigue acelerándose, pero los inversores empiezan a preguntarse si la oferta crecerá demasiado deprisa y cuánto tiempo podrán mantenerse las actuales tasas de rentabilidad.

El beneficio trimestral de TSMC aumentó un 77% y la compañía elevó su previsión de crecimiento anual de ingresos en dólares desde más del 30% hasta superar ligeramente el 40%. También incrementó su inversión prevista para 2026 a entre 60.000 y 64.000 millones de dólares y anunció otros 100.000 millones para ampliar su capacidad en Estados Unidos. La demanda de chips avanzados sigue siendo excepcional. Aun así, las acciones cotizadas en Nueva York retrocedieron un 2,3%, porque el mercado interpretó el nuevo gasto como una señal de confianza, pero también de posible exceso de capacidad futura.

La presión se extendió rápidamente. El índice de semiconductores de Filadelfia perdió un 4,3%, mientras SanDisk, Western Digital, Seagate e Intel cayeron entre un 5,8% y un 12,6%. El Nasdaq cedió un 1,47%, el S&P 500 un 0,51% y el Dow Jones limitó su descenso al 0,20%, apoyado por la sanidad y la mayor estabilidad de otros sectores. La concentración explica esta divergencia: los fabricantes de chips representan ya más del 20% del S&P 500 y pueden eclipsar una sesión relativamente tranquila en otros sectores.

La economía estadounidense tampoco alivió a la renta fija. Las ventas minoristas subyacentes resistieron; las solicitudes semanales de desempleo bajaron hasta 208.000 y la actividad manufacturera de Filadelfia mejoró con fuerza. La vivienda volvió a ser la excepción, lastrada por unos costes de financiación que frenan la demanda. En conjunto, los datos apuntan a una moderación insuficiente para reducir la presión sobre la Reserva Federal. Lorie Logan reforzó esta lectura al defender unos tipos “moderadamente más altos” y advertir de que el retorno de la inflación al 2% sigue siendo frágil. La probabilidad de una subida en julio sigue baja, aunque el mercado descuenta unos 27 puntos básicos de aumentos antes de final de año. La rentabilidad del Treasury a diez años volvió a acercarse al 4,60% y la del bono a dos años al 4,18%.

El petróleo mantiene abierta la principal fuente de incertidumbre inflacionista. El Brent se acercó de nuevo a 85 dólares y acumula una subida semanal superior al 11%, la mayor desde abril, después de que Estados Unidos e Irán prolongaran por sexto día sus ataques. El crudo aún no ha regresado a los máximos del conflicto, pero la persistencia del avance empieza a preocupar más que su intensidad diaria.

La aversión al riesgo se ha intensificado esta mañana en Asia. El Nikkei cae cerca de un 6%, Taiwán pierde un 5,7% y el MSCI de Asia-Pacífico retrocede más de un 2%. Los futuros del Nasdaq bajan alrededor de un 1,5% y los europeos anticipan descensos próximos al 1%. La elevada exposición regional a los semiconductores agrava cualquier revisión del ciclo de inteligencia artificial. El yen permanece cerca de mínimos de cuatro décadas, alrededor de 162,4 unidades por dólar. El Gobierno japonés ha corregido su borrador económico para subrayar la independencia del Banco de Japón, tras una versión anterior que sugirió presión política para retrasar las subidas de tipos. El cambio reduce ese riesgo institucional, pero no resuelve la brecha de tipos con Estados Unidos ni el encarecimiento de las importaciones energéticas.

Europa afronta una prueba más exigente que la de ayer. Los resultados de TSMC confirman la fortaleza de la demanda, pero demuestran que el mercado ya no premia automáticamente cada aumento de inversión. La caída de Netflix tras el cierre, después de presentar una previsión de ingresos inferior a la esperada, añade otra advertencia sobre el elevado listón de la temporada de resultados. Mientras los tipos largos y el petróleo sigan altos, las tecnológicas tendrán que demostrar no solo que pueden crecer, sino que ese crecimiento justifica el capital comprometido y las valoraciones que los inversores todavía pagan.

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