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Junio arranca con una pregunta incómoda

GSM&B AV Informe diario de mercados Junio arranca con una pregunta incómoda

La apertura del mes deja una sensación incómoda: el mercado sigue comprando bolsa, pero cada vez le cuesta más ignorar el resto del panorama. Tras varias semanas en las que la inteligencia artificial parecía absorber cualquier preocupación —del petróleo a los bancos centrales—, junio empieza con una tensión más visible entre el entusiasmo tecnológico y una realidad macroeconómica que vuelve a reclamar atención. (Reuters)

Durante el fin de semana no llegó la confirmación política que muchos inversores esperaban sobre la extensión del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán. Tampoco hubo una ruptura clara. El resultado es un mercado que aún descuenta una distensión gradual, aunque con menos convicción. El petróleo ha reaccionado al alza: el Brent vuelve a acercarse a los 93 dólares y el WTI ronda los 90, tras los ataques cruzados del fin de semana y la reducción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. (Reuters)

Lo llamativo es que las bolsas apenas retroceden. Asia ha comenzado junio en positivo y algunos mercados siguen marcando máximos históricos. Corea del Sur lidera de nuevo las ganancias, con avances superiores al 4%, impulsada por el salto de las exportaciones tecnológicas y el renovado entusiasmo por los chips de inteligencia artificial. Samsung llegó a subir cerca de un 10% tras anunciar avances en sus nuevas memorias de alto rendimiento, reforzando una narrativa que se ha convertido en soporte estructural del mercado global. (Reuters)

La evolución de Corea resume bien lo ocurrido en mayo. Mientras el mundo financiero debatía sobre petróleo, inflación y geopolítica, el dinero seguía concentrado en los mismos activos: semiconductores, centros de datos e infraestructura vinculada a la IA. Lo que empezó como una historia de beneficios empresariales se está convirtiendo en algo más profundo. Grandes tecnológicas como Alphabet y Amazon están emitiendo deuda récord en euros, yenes y francos suizos para financiar centros de datos y capacidad computacional, alterando el equilibrio de los mercados internacionales de crédito. (Reuters)

Ese fenómeno tiene implicaciones más amplias de lo que parece. Durante años, el mercado de bonos estuvo dominado por expectativas de inflación, crecimiento y bancos centrales. Ahora, la demanda de financiación asociada a la inteligencia artificial empieza a convertirse en una variable propia. Los inversores ya no solo siguen los beneficios de Nvidia o Samsung; también observan cómo las necesidades de financiación de estas compañías pueden influir en los mercados de crédito globales. (Reuters)

Ahí aparece la limitación del rally. El petróleo vuelve a subir y reactiva las dudas sobre inflación. Los rendimientos de los Treasury estadounidenses han repuntado ligeramente y el mercado vuelve a valorar la posibilidad de que la Reserva Federal mantenga una postura restrictiva durante más tiempo. La combinación de energía cara y crecimiento tecnológico fuerte es positiva para los beneficios empresariales, pero mucho menos cómoda para quienes esperan recortes de tipos. (Reuters)

Esta semana llega cargada de referencias macroeconómicas. En Estados Unidos se publicarán el ISM manufacturero, los datos de empleo y las nóminas no agrícolas, indicadores clave para determinar si la economía sigue creciendo a un ritmo compatible con tipos elevados. En India, el mercado espera la reunión del banco central con atención por el impacto del petróleo sobre la inflación y la divisa. (Reuters)

Japón sigue siendo otro foco silencioso, pero importante. El dólar se mantiene cerca de 159 yenes y cualquier movimiento del Ministerio de Finanzas o del Banco de Japón puede alterar los mercados globales de renta fija y divisas. La reciente estabilidad del yen ha reducido parte de la presión inmediata, pero el problema está lejos de resolverse. (Reuters)

La semana pasada terminó con la sensación de que el mercado había dejado atrás el miedo energético. El inicio de junio matiza esa lectura. El petróleo sigue siendo un riesgo, los bancos centrales siguen presentes y los bonos continúan enviando señales más prudentes que la renta variable. La diferencia es que ahora existe una fuerza capaz de compensar parte de esas amenazas: la inversión masiva en inteligencia artificial. La cuestión para las próximas semanas será comprobar si esa fuerza seguirá bastando cuando el mercado vuelva a enfrentarse a los datos macroeconómicos más exigentes del verano.

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