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El rebote llega, pero no cambia el diagnóstico

GSM&B AV Informe diario de mercados El rebote llega, pero no cambia el diagnóstico

Tras el sobresalto del viernes, el mercado dedicó la sesión de ayer a responder una pregunta sencilla: si la corrección tecnológica era el inicio de algo más profundo o una reacción excesiva al cambio en las expectativas de tipos. La respuesta, por ahora, combinó prudencia y oportunismo.

Wall Street logró estabilizarse. El Nasdaq recuperó alrededor de un 1%, impulsado por compras en semiconductores y compañías vinculadas a la inteligencia artificial, mientras que el S&P 500 también cerró en positivo. No fue un regreso a la euforia de semanas anteriores, sino un intento de encontrar suelo después de una de las peores jornadas para la tecnología en más de un año. El rebote, además, llegó con volúmenes selectivos y sin una mejora clara del apetito por riesgo.

Lo relevante es que el rebote se produjo sin que cambiara el factor que provocó la caída. El mercado sigue asumiendo que la Reserva Federal mantendrá una política monetaria restrictiva durante más tiempo. Los futuros sobre tipos continúan descontando una probabilidad significativa de una subida adicional antes de final de año, consecuencia directa de la fortaleza del mercado laboral estadounidense.

Así, la cuestión ya no es si los tipos bajarán pronto —una expectativa prácticamente descartada—, sino cuánto crecimiento de beneficios hará falta para justificar las valoraciones actuales de la tecnología. Ese debate explica por qué, pese al rebote de ayer, la volatilidad sigue siendo elevada en los sectores más ligados a la inteligencia artificial. Cuando las valoraciones son exigentes, cualquier cambio en la tasa de descuento afecta de inmediato a los múltiplos.

La mejor prueba llegó desde Asia. Mientras Wall Street recuperaba parte del terreno perdido, Corea del Sur vivió una auténtica capitulación. El KOSPI llegó a caer más de un 8%, lo que obligó a activar mecanismos automáticos de interrupción de la negociación. Samsung Electronics y SK Hynix, dos de los grandes beneficiarios mundiales del ciclo de inversión en IA, encabezaron las pérdidas.

No parece una crisis de beneficios ni un deterioro de la demanda de chips. Los analistas siguen defendiendo que el ciclo de inversión en centros de datos y computación avanzada permanece intacto. Lo que está ocurriendo es una reevaluación de cuánto están dispuestos a pagar los inversores por ese crecimiento cuando las rentabilidades de los bonos vuelven a ofrecer una alternativa atractiva. La narrativa de largo plazo no se ha roto, pero el precio al que el mercado está dispuesto a comprarla sí está cambiando.

En renta fija, el movimiento fue más moderado que el viernes, aunque la señal sigue siendo importante. El bono estadounidense a dos años se relajó ligeramente desde máximos de quince meses, pero aún refleja expectativas de una Fed mucho más agresiva de lo que se descontaba hace apenas unas semanas. El bono a diez años, por su parte, se mantiene cerca del 4,55%, un nivel que empieza a competir directamente con la renta variable.

El petróleo también recuperó protagonismo. Las tensiones en Oriente Medio continúan condicionando el mercado energético, aunque durante la sesión aparecieron señales de estabilización tras comentarios procedentes de Irán que redujeron temporalmente el temor a una escalada inmediata. Aun así, el crudo permanece cerca de máximos recientes y sigue siendo un riesgo relevante para la inflación global.

En divisas, el dólar conserva la iniciativa. La combinación de tipos más altos y búsqueda de refugio favorece a la moneda estadounidense frente al euro, la libra y, sobre todo, frente a las divisas asiáticas. El yen sigue siendo una variable clave. Cada nuevo avance del dólar reaviva las especulaciones sobre posibles medidas de apoyo de las autoridades japonesas, un asunto muy presente en los mercados de deuda global.

La sesión de hoy llega con un tono distinto al del viernes. El pánico ha remitido, pero la confianza no ha regresado por completo. El mercado parece haber aceptado que la historia de la inteligencia artificial sigue viva, aunque también que los bonos han recuperado capacidad para condicionar las valoraciones. En otras palabras, la corrección puede haber encontrado un respiro, pero el debate que la originó sigue abierto. Mientras las rentabilidades permanezcan cerca de los niveles actuales, cada dato macroeconómico volverá a examinarse con mucha más atención que durante gran parte del año.

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