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El petróleo dicta el tono y enfría el apetito por riesgo

GSM&B AV Informe diario de mercados El petróleo dicta el tono y enfría el apetito por riesgo

La sesión de ayer dejó una conclusión clara: el mercado está dispuesto a convivir con la guerra, pero no con una nueva sacudida en los precios de la energía. El principal catalizador volvió a ser Oriente Medio. La ruptura de las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, junto con nuevas señales del control iraní sobre el estrecho de Ormuz, reactivó el temor a un shock de oferta y devolvió al crudo al centro del escenario. Este movimiento elevó el riesgo inflacionista, impulsó al dólar, presionó al alza las tires y terminó provocando una toma de beneficios en bolsa, especialmente en Wall Street.

En Asia, la jornada comenzó con un tono aún constructivo, apoyado en el impulso previo de la tecnología estadounidense. Sin embargo, ese avance fue perdiendo solidez a medida que el petróleo repuntaba y el mercado asumía que la tregua entre Washington y Teherán seguía siendo extremadamente frágil. El índice MSCI Asia-Pacífico ex Japón cayó un 0,55%, mientras que el Nikkei retrocedió un 0,75%, tras haber superado brevemente el umbral psicológico de los 60.000 puntos. En los mercados emergentes, el impacto fue más severo: el encarecimiento del crudo penalizó especialmente a los países importadores de energía, presionando tanto a las bolsas como a sus divisas.

Europa mostró una mayor resiliencia en términos de índices, aunque con un trasfondo menos tranquilizador. El STOXX 600 cerró prácticamente plano, en 614,20 puntos, con una elevada dispersión interna: Francia destacó al alza, mientras que España quedó rezagada. Más allá de los índices, el mercado europeo empieza a reflejar con mayor claridad el coste macroeconómico del conflicto. El PMI compuesto de la eurozona cayó en abril a 48,6 desde 50,7, entrando en zona de contracción, con debilidad notable en servicios y un fuerte aumento en los costes de insumos. Este escenario plantea un dilema incómodo para el BCE: menor crecimiento acompañado de mayores presiones inflacionarias.

En Estados Unidos, la apertura fue relativamente estable, pero la presión vendedora se intensificó conforme avanzaba el crudo y se consolidaba una lectura más exigente de la temporada de resultados. El Dow Jones cedió un 0,37%, el S&P 500 un 0,41% y el Nasdaq un 0,89%, alejándose de los máximos recientes. A nivel sectorial, la tecnología fue el principal lastre, con una caída del 1,5%, mientras que las utilities actuaron como refugio relativo, avanzando un 2,8%.

En el frente corporativo, la sesión evidenció una rotación muy selectiva dentro del segmento growth. Texas Instruments se disparó cerca de un 19% tras presentar unas previsiones sólidas, reforzando la narrativa favorable a los semiconductores vinculados a centros de datos e inteligencia artificial. En contraste, IBM cayó un 8% y ServiceNow se desplomó alrededor de un 18%, reactivando las dudas sobre el crecimiento del software y el impacto de la disrupción de la IA. En particular, ServiceNow señaló retrasos en grandes contratos públicos en Oriente Medio. También pesaron las guías prudentes de American Airlines y Honeywell, que apuntaron a mayores costes y disrupciones asociadas al conflicto.

En renta fija y divisas, el mercado volvió a ajustar expectativas hacia un escenario de tipos elevados durante más tiempo. La TIR del Treasury a 10 años subió hasta el 4,327%, mientras que la del 2 años alcanzó el 3,834%. El índice dólar avanzó un 0,19%, hasta 98,80. El euro retrocedió a 1,1684 dólares y el billete verde también se fortaleció frente al yen, situándose en 159,71. El oro, lejos de comportarse como refugio pleno, cayó un 0,91%, hasta 4.694,44 dólares por onza, lo que sugiere que el factor dominante no fue el miedo, sino la expectativa de una inflación más persistente y de tipos reales más elevados.

La fotografía final del mercado fue inequívoca: el WTI subió un 3,11% hasta 95,85 dólares y el Brent un 3,10% hasta 105,07, niveles que vuelven a tensionar las expectativas de inflación global. Además, los PMIs de Estados Unidos reflejaron una economía resiliente —el compuesto subió a 52,0—, aunque con precios de producción en máximos desde julio de 2022, impulsados por las disrupciones logísticas derivadas del conflicto.

De cara a las próximas sesiones, el mercado centrará su atención menos en el ruido político y más en dos variables clave: si el estrecho de Ormuz continúa de facto bloqueado y si el encarecimiento energético comienza a afectar de forma más visible al crecimiento, los márgenes empresariales y las expectativas de los bancos centrales. En el muy corto plazo, el foco estará en los titulares sobre Oriente Medio, la evolución del crudo y los próximos datos de actividad y confianza en Europa y Estados Unidos. La conclusión operativa es clara: mientras el petróleo siga marcando máximos relativos, cualquier rebote en la renta variable será más frágil y dependerá en mayor medida de unos resultados empresariales sólidos.

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