Esta noche, Donald Trump ha afirmado que las negociaciones con Irán van “extremadamente bien”. Esto no es nada nuevo: durante toda la semana pasada hemos recibido noticias que buscan transmitir la idea de que el alto el fuego está cerca.
Sin embargo, aunque es cierto que la intensidad de los ataques ha caído de forma drástica, estos no han cesado. Esto no significa que la información sea falsa, pero tampoco es del todo correcto afirmar, como muchos sugieren, que estamos ante un alto el fuego inminente.
La situación sigue siendo delicada y, pese a las declaraciones de Trump, la versión de Irán es distinta, ya que niega cualquier tipo de negociación. Nos encontramos, por tanto, ante dos versiones completamente opuestas, y nuestra tarea es interpretar cuál se aproxima más a la realidad.
Para ello, más que fijarnos en lo que dicen los políticos, conviene observar lo que hacen. Como se ha mencionado, los ataques no han cesado, aunque su intensidad sí ha disminuido notablemente, lo cual, sin duda, es una señal positiva.
Otra de las afirmaciones de Trump es que el tráfico de petroleros por el estrecho de Ormuz se está reanudando y que en los últimos días han transitado varios barcos. Esto es cierto, pero, de nuevo, conviene tomarlo con cautela.
En los últimos días se ha registrado una media de cinco barcos diarios atravesando el estrecho. Estos han contado con la aprobación de Teherán, lo que puede interpretarse como un gesto por parte de Irán.
Sin embargo, por ahora debemos considerarlo únicamente como eso: un gesto. Antes del inicio del conflicto, alrededor de 120 barcos cruzaban diariamente el estrecho de Ormuz. El tráfico actual apenas alcanza el 5% de ese volumen, por lo que no conviene precipitarse ni asumir que estamos ante el principio del fin.
Para hablar en esos términos, sería necesario observar un acercamiento real entre Irán y Estados Unidos confirmado por ambas partes. Mientras persistan versiones contradictorias, no se puede considerar la situación como estable o sostenible.
Por otro lado, el mercado suele reflejar mejor que nadie la información disponible, y uno de los activos más útiles para medir el estado del conflicto es el petróleo. Aunque el precio se mantiene por debajo de los 120 dólares alcanzados puntualmente hace unas semanas, tampoco ha logrado sostenerse por mucho tiempo por debajo de los 100 dólares.
Hoy, el petróleo Brent sube un 3%, situándose cerca de los 109 dólares por barril. Se trata de niveles indeseablemente altos, que indican que las tensiones persisten a pesar de los supuestos “acercamientos”.
Desde un punto de vista técnico, el precio se encuentra actualmente en el mismo nivel que tenía antes del anuncio de Trump sobre un posible alto el fuego inminente. El mercado parece haber frenado la subida en este punto, considerándolo una zona clave.
Un avance adicional desde estos niveles sugeriría que el mercado no otorga credibilidad a las declaraciones de Trump y que percibe escasa mejora en el conflicto. Por el contrario, si el precio del petróleo se estabiliza y comienza a descender, indicaría que los inversores consideran que la situación ha mejorado.
Otro indicador a vigilar son los tipos de interés, que, lamentablemente, han continuado al alza pese a las declaraciones de Trump. El rendimiento del bono estadounidense a 30 años vuelve a acercarse peligrosamente al 5%, mientras que el bono a 10 años ronda el 4,40%.
Estas subidas pueden interpretarse como una señal de que el mercado de renta fija no confía en el mensaje de Trump. Al mismo tiempo, las bolsas han continuado cayendo tanto en Europa como en Estados Unidos, reforzando la percepción de que los inversores no creen que exista un acercamiento real o suficiente como para anticipar el fin del conflicto en el corto plazo.
