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La tecnología pierde el pulso contra los tipos

GSM&B AV Informe diario de mercados La tecnología pierde el pulso contra los tipos

Lo que ayer quedó confirmado es que el rebote del lunes no bastó para reparar el daño técnico que dejó la corrección del viernes. La sesión mantuvo un sesgo defensivo, aunque con una diferencia relevante: el mercado ya no reaccionó solo al petróleo o a Oriente Medio, sino a una combinación más incómoda para los activos de riesgo: tecnología vulnerable, expectativas de tipos al alza e inflación estadounidense decisiva.

Wall Street cerró con caídas, lideradas por el Nasdaq. El S&P 500 también retrocedió, mientras que el Dow Jones resistió algo mejor, confirmando que la presión sigue concentrada en los valores de mayor duración y en los semiconductores. El QQQ perdió más de un 1%, aunque llegó a caer bastante más, señal de que las compras aparecen, pero aún no tienen convicción suficiente para cambiar el tono de fondo.

La lectura es clara: el mercado sigue creyendo en la inteligencia artificial, pero ya no acepta valoraciones exigentes con la misma facilidad. Tras meses en los que cualquier caída en chips se interpretaba como una oportunidad, ahora cada rebote encuentra ventas rápidas. Reuters señaló que el giro negativo de ayer estuvo impulsado por la pérdida de fuerza del rebote tecnológico y por otra caída en semiconductores, justo cuando los inversores reajustan sus expectativas de tipos tras el sólido dato de empleo de la semana pasada.

El dato que puede ordenar —o complicar más— esta narrativa llega hoy con el IPC de mayo en Estados Unidos. El mercado entra en la publicación con poca tolerancia al error. Si la inflación confirma que las presiones siguen siendo persistentes, el debate dejará de centrarse en cuándo recortará la Fed y pasará a cuánto tiempo puede mantener una política restrictiva, o incluso si otra subida antes de final de año vuelve a ser realista. Esa posibilidad resulta dañina para la tecnología, porque eleva la tasa de descuento aplicada a beneficios futuros.

El otro foco está en Oriente Medio. El alivio del lunes, apoyado en una pausa en los ataques y en una posible normalización del Estrecho de Ormuz, se ha debilitado con rapidez. Reuters informó esta mañana de nuevos ataques estadounidenses contra Irán y de represalias iraníes contra bases estadounidenses en la región, lo que ha devuelto presión al petróleo y a los mercados asiáticos. El Brent volvió a situarse en torno a 92 dólares por barril, mientras Asia abrió con caídas relevantes: el MSCI Asia-Pacífico retrocedía cerca de un 3%, el Nikkei alrededor de un 2% y el Kospi sufría por la presión sobre valores ligados a la IA.

El crudo importa porque vuelve a conectar geopolítica e inflación. No se trata de una simple reacción emocional a titulares militares. Si la energía se mantiene cara durante más tiempo, la Fed tendrá menos margen para suavizar el tono, los bonos seguirán tensionados y la renta variable tendrá más dificultades para justificar múltiplos elevados. Además, la EIA advirtió de que los inventarios globales de petróleo podrían dirigirse hacia mínimos de varias décadas, lo que añade un componente estructural a un mercado sensible a cualquier interrupción de suministro.

En divisas, Japón vuelve a ocupar un papel relevante. La debilidad del yen y el repunte de la inflación mayorista aumentan la presión sobre el Banco de Japón, mientras el mercado especula con nuevos pasos de normalización monetaria. Reuters publicó que la inflación mayorista de Japón se aceleró en mayo al ritmo más alto en tres años, impulsada por la energía, las materias primas importadas y la debilidad del yen. Ese dato complica el equilibrio del BoJ: subir tipos puede estabilizar la divisa, pero también amenaza una recuperación todavía frágil.

La conclusión para hoy es que el mercado llega al IPC estadounidense con menos margen de seguridad que hace una semana. El petróleo ha vuelto a subir, Asia ha validado la presión sobre la tecnología y el yen mantiene abierta la puerta a nuevas tensiones de política monetaria en Japón. Si la inflación sorprende al alza, la corrección puede extenderse desde los semiconductores hacia una reducción más amplia del riesgo. Si el dato ofrece alivio, probablemente veremos un intento de rebote; pero, mientras no se estabilicen chips, tipos y energía, seguirá siendo un mercado más selectivo que complaciente.

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