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El petróleo afloja y el mercado vuelve a respirar

GSM&B AV Informe diario de mercados El petróleo afloja y el mercado vuelve a respirar

Tras dos semanas marcadas por la tensión en el estrecho de Ormuz, el mercado arranca la semana con un cambio relevante de narrativa: los inversores empiezan a asumir que el peor escenario energético podría no materializarse. Ese giro ya se refleja con claridad en petróleo, bonos, divisas y activos de riesgo.

La principal noticia del fin de semana fue el avance de las negociaciones entre Washington y Teherán para reabrir Ormuz. Donald Trump afirmó que el memorando de entendimiento está “prácticamente negociado”, aunque evitó concretar plazos. Aun así, el mercado se quedó con el mensaje positivo. El Brent cayó por debajo de los 100 dólares por primera vez en más de dos semanas y el WTI también retrocedió con fuerza.

Este movimiento cambia el punto de partida de la semana. La presión inflacionaria sigue presente, pero el mercado deja de operar bajo el temor inmediato a un shock energético descontrolado. Ese alivio explica el tono positivo en Asia: Tokio marcó nuevos máximos históricos, Taiwán volvió a liderar el sector de semiconductores y el MSCI Asia-Pacífico registró una de sus mejores aperturas recientes.

Sin embargo, sería prematuro interpretar este rebote como una vuelta completa a la normalidad. El mercado no está descontando el final de la crisis, sino una transición desde un escenario extremo hacia otro de energía estructuralmente cara, aunque todavía manejable. Y ahí reaparece el gran tema de fondo: los bonos.

Aunque las rentabilidades estadounidenses han dejado de subir con la violencia de los últimos días, siguen en niveles muy elevados. El Treasury a 30 años permanece cerca del 5% tras alcanzar máximos no vistos desde 2007, mientras el mercado prácticamente ha eliminado cualquier expectativa seria de recortes de tipos a corto plazo. De hecho, los futuros empiezan incluso a valorar posibles subidas adicionales de la Fed en 2027 si la inflación energética termina trasladándose de forma persistente a la economía.

Ese es probablemente el cambio más importante de las últimas semanas. Hasta hace poco, el consenso asumía que el ciclo global se dirigía lentamente hacia una relajación monetaria. Ahora empieza a imponerse una idea muy distinta: tipos altos durante más tiempo.

Ese nuevo entorno también modifica la lectura sobre la inteligencia artificial y las grandes tecnológicas. Nvidia logró evitar una corrección más profunda del Nasdaq y confirmó que el gasto en infraestructura de IA continúa creciendo con fuerza. Sin embargo, incluso tras presentar resultados excepcionales, la reacción del mercado fue bastante más prudente que en trimestres anteriores.

La explicación es clara: las valoraciones tecnológicas ya no dependen únicamente del crecimiento de beneficios, sino también del coste global del dinero. Mientras las rentabilidades de los bonos estadounidenses sigan cerca de estos niveles, el mercado será mucho más selectivo y menos tolerante con cualquier decepción.

En divisas, el movimiento refleja la misma transición. El dólar pierde algo de fuerza al reducirse la demanda defensiva vinculada al petróleo, mientras el yen recupera terreno tras varias semanas de fuerte presión. Japón sigue siendo especialmente sensible a la combinación de energía cara y rentabilidades estadounidenses elevadas, por lo que cualquier estabilización del crudo reduce automáticamente la presión sobre el Banco de Japón y sobre el riesgo de intervención cambiaria.

India también merece atención. Las bolsas indias suben con fuerza porque son de las más beneficiadas por la caída del petróleo. La rupia había sido una de las divisas más castigadas durante la fase de tensión energética, y el descenso del crudo alivia de inmediato la presión sobre inflación, balanza comercial y flujos exteriores.

Para la sesión de hoy, la clave estará en comprobar si la relajación del petróleo consigue trasladarse también a la renta fija. Si los bonos continúan estabilizándose, el mercado podría extender el rebote iniciado tras Nvidia y consolidar un entorno más favorable para los activos de riesgo. Pero si las rentabilidades vuelven a repuntar con rapidez, reaparecerá el principal problema de las últimas semanas: un mercado capaz de convivir con petróleo caro, pero mucho menos cómodo con tipos persistentemente altos.

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