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El petróleo cede el protagonismo a la Fed y a los resultados

GSM&B AV Informe diario de mercados El petróleo cede el protagonismo a la Fed y a los resultados

La semana arranca con una señal distinta a la de los últimos lunes: el mercado ya no reacciona al miedo a un shock energético, sino a la posibilidad de que ese temor se esté diluyendo lo suficiente como para devolver el foco a la Fed, a los datos macroeconómicos y a los beneficios empresariales. OPEP+ aprobó durante el fin de semana otro aumento de producción para agosto, de 188.000 barriles diarios, justo cuando los flujos por Ormuz siguen recuperándose. El resultado es claro: el Brent cae hacia los 72 dólares y la prima de riesgo del Golfo pierde peso en la sesión.

Ese movimiento importa porque confirma la transición que ya comenzó la semana pasada. Primero fue el empleo estadounidense, mucho más débil de lo previsto, el que redujo la presión sobre la Reserva Federal. Ahora es el petróleo el que ayuda desde el lado de la inflación. Menos energía y menos empleo no equivalen automáticamente a un mercado alcista, pero sí modifican el equilibrio de riesgos. Los inversores ya no tienen que descontar, al mismo tiempo, una Fed más dura, un nuevo shock de crudo y una inflación más resistente. Esa combinación era difícil de digerir. Su relajación no elimina la incertidumbre, pero mejora el punto de partida.

Asia recogió esa mejora con avances moderados. Las bolsas subieron ligeramente, apoyadas por unos futuros estadounidenses más constructivos y por la expectativa de una temporada de resultados sólida, especialmente en tecnología. Samsung será una de las primeras pruebas relevantes: se espera una mejora importante de los beneficios gracias a la demanda vinculada a la inteligencia artificial y al encarecimiento de los chips. Después de las dudas recientes en semiconductores, esa referencia puede ayudar a decidir si la corrección fue simplemente una toma de beneficios tras un tramo exigente o el inicio de una rotación más profunda hacia sectores menos dependientes de las valoraciones de crecimiento.

El problema es que la tregua no resuelve todas las tensiones. Los futuros descuentan ahora una probabilidad elevada de que la Fed no mueva tipos en la reunión del 29 de julio, y las actas que se publican el miércoles serán importantes para calibrar hasta qué punto el banco central interpreta el enfriamiento laboral como una señal suficiente. El mercado quiere una Fed menos agresiva, pero no una economía demasiado débil. Quiere tipos más estables, no una desaceleración que empiece a erosionar márgenes, inversión y consumo. Esa línea sigue siendo estrecha, y por eso cada dato de empleo, precios y actividad tendrá más peso que de costumbre.

En divisas, el dólar se mantiene cerca de mínimos de dos semanas tras el dato laboral, aunque sin romper de forma definitiva. El yen continúa en una zona delicada, alrededor de 161 por dólar, todavía cerca del mínimo de cuatro décadas marcado la semana pasada. Tokio mantiene al mercado alerta, pero la experiencia reciente ha dejado una idea clara: una intervención cambiaria puede frenar movimientos especulativos y suavizar episodios de volatilidad, pero no puede cambiar por sí sola el diferencial de tipos. Por eso, las señales del Banco de Japón y la coordinación con Estados Unidos seguirán siendo tan importantes como cualquier aviso verbal.

El oro se beneficia de ese entorno. Tras una subida semanal superior al 2%, se mantiene cerca de máximos de dos semanas, apoyado por menores expectativas de subidas de la Fed y por un dólar menos fuerte. No es solo refugio geopolítico; es, sobre todo, una respuesta a la caída del coste de oportunidad. Cuando los tipos dejan de subir en las expectativas y la rentabilidad real pierde tracción, el oro recupera espacio dentro de las carteras.

La conclusión para hoy es que el mercado llega con más calma, pero también con más responsabilidad. El petróleo ya no obliga a operar en modo emergencia, el dólar ha aflojado y la Fed parece menos presionada. Ahora la carga pasa a los resultados y a los datos. Si los beneficios tecnológicos confirman que la inteligencia artificial sigue traduciéndose en ingresos reales, el rebote puede ganar amplitud. Si no, julio puede convertirse en un mes de selección dura: menos inflación ayuda, pero no sustituye a los beneficios. La calma actual es útil, pero todavía necesita confirmación.

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