El rebote tecnológico del lunes duró poco. Wall Street cerró ayer con caídas moderadas en los índices generales, pero con una venta mucho más clara en los valores ligados a inteligencia artificial y semiconductores. El Nasdaq perdió un 1,16%, el S&P 500 cedió un 0,45% y el Dow retrocedió un 0,25%, después de haber tocado máximos durante la sesión. La señal más relevante no fue el tamaño de la caída, sino su composición: el mercado no abandonó el riesgo por completo, pero sí volvió a castigar la parte más exigente de la narrativa de IA.
Samsung fue el detonante psicológico. La compañía había presentado unas cifras de beneficio muy superiores a las del año anterior, pero el mercado reaccionó mal porque las expectativas ya eran demasiado elevadas. Esa decepción se trasladó a Micron, Sandisk y al conjunto del índice de semiconductores, que cayó un 4,65%. La aparición de nuevas dudas sobre saturación en centros de datos y la noticia de que DeepSeek estaría desarrollando sus propios chips añadieron presión al sector. La inteligencia artificial sigue siendo el eje estructural del mercado, pero julio está obligando a distinguir entre crecimiento real, valoración y posicionamiento.
La lectura es especialmente importante porque contrasta con el tono del lunes. Entonces, Broadcom y el regreso de las compras en tecnología habían permitido pensar que la corrección en chips podía ser solo una toma de beneficios. Ayer, en cambio, el mercado recordó que la historia de IA ya no se compra en bloque. Los inversores empiezan a exigir visibilidad en márgenes, pedidos y retorno de la inversión. Esto no rompe la tendencia de fondo, pero sí reduce el margen para decepciones justo antes de la temporada de resultados.
El petróleo volvió a introducir tensión en un momento incómodo. Tras varios días en los que la prima energética parecía desinflarse, el Brent subió hasta el entorno de 76 dólares después de ataques a tres petroleros cerca del Estrecho de Ormuz y de la reanudación de ataques estadounidenses contra Irán. El dólar también reaccionó como activo refugio, alcanzando máximos de una semana. El mercado vuelve así a una combinación menos cómoda: dudas sobre valoraciones tecnológicas, petróleo al alza y más demanda de dólar.
La Fed sigue siendo el árbitro de ese equilibrio. Los inversores esperan las actas de la última reunión para comprobar si el banco central interpreta el enfriamiento del empleo como una señal suficiente para ganar paciencia o si mantiene una preocupación elevada por la inflación. La subida del petróleo complica esa lectura, porque puede reactivar presiones de precios justo cuando el mercado empezaba a descontar una Fed menos agresiva. El escenario favorable para los activos de riesgo sigue siendo estrecho: crecimiento suficiente para sostener beneficios, pero no tanto como para reabrir el debate de subidas.
En divisas, el yen vuelve a estar en zona crítica. El dólar subió hasta 162,46 yenes, cerca de los mínimos de cuatro décadas de la moneda japonesa. Tokio sigue bajo presión, pero la intervención cambiaria no resuelve el problema de fondo: el diferencial de tipos entre Estados Unidos y Japón continúa favoreciendo al dólar. Además, el Tesoro estadounidense ha señalado en los últimos días la necesidad de que el Banco de Japón avance en su normalización monetaria, una señal relevante porque condiciona el margen político para futuras intervenciones.
Asia recoge esta mañana ese cruce de tensiones con prudencia. La debilidad de los semiconductores pesa sobre Corea y Taiwán, el yen mantiene a Japón en alerta y el repunte del crudo vuelve a favorecer a energía frente a sectores de crecimiento. La subida de tipos del Banco de la Reserva de Nueva Zelanda, hasta el 2,5%, añade otro recordatorio: la inflación todavía no ha desaparecido del mapa global, y algunos bancos centrales siguen dispuestos a endurecer si los precios no ceden lo suficiente.
La conclusión para hoy es que el mercado llega menos cómodo que ayer. La IA no ha perdido su papel central, pero ha dejado de ofrecer protección automática. El petróleo vuelve a subir por geopolítica, el dólar recupera fuerza y el yen mantiene abierta la puerta a episodios de volatilidad. Si las actas de la Fed no suavizan el mensaje, la sesión puede seguir dominada por una idea sencilla: después de un trimestre muy fuerte, el mercado necesita más beneficios reales y menos promesas.
