Ayer fue un día relativamente tranquilo para los mercados financieros. A pesar de que tanto las bolsas europeas como las americanas cerraron con ligeras caídas, la sesión fue tranquila tanto en titulares como en malos datos económicos. Por la mañana se presentaron los datos de IPC en la Zona Euro sin sorpresas. La lectura ofreció una subida de los precios en el mes del 0%, tanto en el IPC general como en el subyacente, dejando la tasa anual en el 1,9% en el general y en el 2,3% en el subyacente. Como vemos, datos buenos que dan manga ancha al BCE de poder seguir bajando tipos.
Luego tuvimos datos de Estados Unidos. Concretamente, tuvimos datos de empleo semanal, los cuales ofrecieron una de cal y otra de arena. Por un lado, las renovaciones de los subsidios por desempleo fueron superiores a lo esperado. Por otro lado, las nuevas peticiones de subsidio por desempleo fueron menores de lo esperado. ¿Cómo se interpreta esto? Bueno, no se ha destruido tanto empleo como se esperaba, pero a la vez apenas se ha creado empleo para los que ya estaban en desempleo.
También tuvimos datos del sector inmobiliario, un sector al que históricamente se le ha prestado mucha atención ya que actúa como sector adelantado de la economía, pero que dadas las falsas señales de recesión que ha dado los últimos años parece estar cayendo en el olvido. No debemos de dejarnos llevar por esto y ser conscientes de su importancia. El sector inmobiliario es el que más ligado está a la confianza sobre la economía y, un deterioro en este claramente puede suponer el inicio de una recesión (como históricamente ha sido).
En este caso, ya conocimos datos la semana pasada malos sobre la confianza de los constructores y ayer estos malos datos se confirmaron con nuevos malos datos. Concretamente, tuvimos datos de nuevos permisos de construcción y el de inicio de nuevas viviendas. Ambos datos fueron muy malos, con lecturas muy por debajo de lo esperado.
Por tanto, mientras Lagarde tiene un poco más claro lo que puede y no puede hacer, Powell no tiene la misma suerte. De hecho, ayer tuvimos la reunión de la Fed donde se decidió no tocar los tipos, algo que claramente era de esperar, pero la sorpresa, como siempre, vino en las declaraciones posteriores de Powell.
Antes de entrar aquí, recordemos que la relación entre Powell y Trump está casi peor que nunca. Trump sigue presionando a Powell para bajar tipos, pero a la manera de Trump, con insultos, menosprecios, amenazas y humillaciones. Ante esto Powell está intentando mantener las formas, pero inevitablemente acaba generando una tensión entre ambos que ayer le llevó a decir que los aranceles solo van a hacer que traer problemas.
Afirmó que los aranceles podrían complicar el problema de la inflación y que solo traen incertidumbre, afectando así también al crecimiento económico. Básicamente, lo que vino a decir es que los tipos no se van a tocar, se ponga Trump como se ponga. Ya hemos hablado de esto en otras ocasiones, Estados Unidos no parece tener necesidad urgente de bajadas de tipos y, con la inflación todavía claramente por encima del 2%, es normal y correcto ser cautos con estos movimientos.
¿El problema? Que Estados Unidos tiene un problemón con la deuda que le vence en los próximos meses y que, con los tipos en los niveles actuales, es difícil de solucionar. De ahí que Trump esté intentando presionar a Powell.
Por si esto fuera poco, esta mañana hemos amanecido con nuevos ataques entre Irán e Israel y el rumor de que Trump podría haber autorizado el primer ataque de Estados Unidos a Irán. Esto es algo que se sabía que era cuestión de tiempo que pasase, pero aun así los mercados hoy han abierto con caídas. En Europa las caídas rozan el 0,80% mientras que los futuros americanos caen un 0,50%. Recordemos que hoy es festivo en Estados Unidos, por lo que no tendremos referencias de este mercado.
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