La jornada del viernes volvió a teñirse de rojo después de unos datos económicos bastante malos y que se añaden a una cesta de malos datos económicos que ya empieza a pesar demasiado. Concretamente, el viernes conocimos los datos preliminares de PMI tanto en Europa como en Estados Unidos. La jornada comenzó con los europeos, los cuales ya dieron la señal de alarma especialmente en Francia quien parece estar compitiendo con Alemania por ver cuál de las dos está peor. Aunque el manufacturero ha mejorada incluso algo más de lo esperado, pasando de 45 a 45,5 frente el 45,3 esperado, las malas noticias en este caso han venido por el sector servicios, donde el PMI ha caído desde 48,2 hasta 44,5 frente a la mejora hasta 48,8 esperada. Esto ha llevado al PMI compuesto a 44,5 frente el 48 esperado y vuelve a despertar las preocupaciones sobre una posible recesión. Además, esto no es algo que se haya visto aisladamente en Francia, si no que en el conjunto de la Zona Euro pudimos ver una caída de los PMIs de servicios y compuestos.
Sin embargo, las bolsas realmente no reaccionaron en exceso ante estos datos, pues el foco de los inversores en Europa ahora parece estar más en el pacto de paz entre Rusia y Ucrania. El movimiento de verdad vino con la presentación de los PMIs en Estados Unidos, donde lamentablemente vimos sorpresas negativas del calibre de lo visto en Francia. Aunque el PMI manufacturero aquí también mejoró más de lo esperado por los analistas, el PMI de servicios se volvió a hundir por segundo mes consecutivo pasando en dos meses de 56,8 a 49,7. Recordemos que el mercado parecía estar llevando más o menos bien la aparente debilidad del sector manufacturero por su “bajo” peso en la economía (en torno el 25%). Ahora que el sector servicios se está deteriorando a un ritmo acelerado los temores respecto a una recesión vuelve a ser tema de conversación en los mercados.
Esto llevó a que la volatilidad el viernes se disparase y los bolsas americanas cayeran cerca del 2%, superándolo incluso si observamos el Nasdaq y cerca del 3% si nos vamos a las small caps, quizá el segmento más sensible a un escenario de recesión. Ahora, ¿realmente hay motivos para preocuparse o volver a empezar a pensar en una recesión? Para responder a esta pregunta es necesario entender que no existe un indicador que nos permita predecir ni de cerca una recesión. Recordemos que los indicadores más empleados en este sentido estuvieron dando señales de recesión desde mediados/finales de 2022 hasta mediados/finales de 2023 y no vimos nada. Intentar predecir recesiones es como intentar predecir terremotos, una tarea imposible, pero dada su importancia necesaria. Por ello, dadas las similitudes, podemos aprender de cómo los geólogos intentan predecir terremotos e intentar nosotros hacer lo mismo para las recesiones. Ellos tampoco se basan en un único indicador, ni siquiera en un único tipo de indicador. En concreto, estudian las placas tectónicas intentando buscar fuentes de tensión, hacen monitoreos sísmicos como microseísmos, miran efectos secundarios que suelen ocurrir en momentos de tensión sísmica como liberación de gases o variaciones químicas del agua subterránea y realizan un estudio histórico de episodios sísmicos pasados. Cada uno de estos indicadores por separado pueden dar señales diferentes, pero si analizamos todos en su conjunto podemos tener mayor confianza en las señales que den. Por ejemplo, si todos o la mayoría están anunciando un terremoto, lo más probable es que ocurra (aunque no hay nada garantizado, hablamos siempre de probabilidades).
Con las recesiones ocurre lo mismo, no podemos basar nuestra opinión en un indicador o de un solo tipo. Debemos ver datos económicos, datos de mercados, comportamientos de activos, datos objetivos como ventas minoristas, datos subjetivos como confianza, datos absolutos y datos relativos. Todo aporta un ángulo diferente que nos permite entender mejor qué escenario tenemos delante. Por ahora, nuestros modelos no dan señales de alarma, pero estaremos atentos porque esto puede cambiar de un mes para otro.
De momento tenemos a las bolsas europeas cayendo, pero los futuros americanos están subiendo con cierta fuerza, veremos si buscan un rebote.
