La jornada de ayer vino marcada por dos motivos fundamentalmente: los datos de IPP estadounidenses y las declaraciones de Trump sobre sus intentos de echar a Powell de la presidencia de la Fed. En Europa las campanas sonaron por otros motivos, aunque también estuvo muy influida por estos factores. Aquí preocupa que los planes de Francia de ajustar el gasto público puedan provocar que la oposición vuelva a tumbar el gobierno. Recordemos que la situación del gobierno francés es muy inestable y que es muy difícil tomar decisiones, más aun decisión tan complicadas como esta.
Empecemos por los IPPs en Estados Unidos. La lectura fue muy buena, con un dato que reflejó un crecimiento de los precios al productor del 0% en el mes de junio mientras que se esperaba un crecimiento del 0,2%. Esto dejó la tasa anual tanto la general como la subyacente en el 2,3% y el 2,6% respectivamente. Este dato lo que viene a reflejar es el aumento (o caída) en los precios que los productores están experimentando en sus compras.
Se trata de un indicador muy importante ya que el hecho de que los productores no estén viendo aumentados sus precios hace menos probable que los consumidores sufran un aumento en los precios. No tiene por qué, pero mucho peor sería si los productores estuvieran viendo aumentar sus precios, ya que en ese caso la probabilidad de que transfieran ese aumento de costes al consumidor es muy elevada.
Esto alivió ligeramente los temores acerca de la inflación y, por tanto, benefició a los bonos gubernamentales. Esto llegó justo a tiempo ya que antes de esto el tipo a 30 años estaba claramente por encima del 5% y, tras este dato, se situó momentáneamente por debajo. Y digo momentáneamente porque poco después saltó Trump a la palestra y dijo que estaba estudiando formas de poder echar a Powell de la presidencia de la Fed.
Al parecer, la noche del martes al miércoles hubo una reunión privada de Trump con 12 congresistas republicanos en la cual preguntó la opinión de estos sobre destituir a Powell; casi todos dijeron que debería de hacerlo. En esta reunión se llegó incluso a mostrar un borrador de una carta de despido, aunque poco después aclaró que no era una acción inminente. El motivo es simplemente que, aunque quiera, no puede hacerlo.
Sin embargo, desde que salió la primera bomba de esa reunión hasta que hizo la aclaración pasó un tiempo en el cual el mercado se asustó. Los tipos subieron de nuevo con fuerza, el oro subió como consecuencia de esto y el dólar se hundió un 1%. Por parte de las bolsas estas también acentuaron sus caídas. Una vez llegó la aclaración todo volvió a normalizarse: los tipos frenaron un poco, el oro se quedó casi plano y el dólar pasó a caer un 0,20% mientras que las bolsas volvieron a subir de nuevo.
Por último, aquí en Europa los ojos están puestos en el plan de ajuste presupuestario de Francia. Las medidas anunciadas son políticamente impopulares y, teniendo en cuenta la inestabilidad política y las tensiones sociales del país, parece complicado que este plan pueda ser aprobado. Esto llevaría al gobierno francés a una situación similar a la que vimos justo hace un año, cuando el bloqueo del gobierno provocó una fuerte subida en los tipos en toda Europa. Habrá que vigilar bien de cerca todo esto ya que, de aprobarse, serían muy buenas noticias para la estabilidad del euro.
De cara a la sesión de hoy continuamos con la temporada de resultados que, hasta ahora, está yendo relativamente bien. En cuanto a datos macro mucho ojo hoy a los datos de ventas minoristas en Estados Unidos. Por ahora tenemos a las bolsas europeas subiendo cerca de un 1% mientras que los futuros americanos suben un 0,20%.
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