Los datos económicos de ayer volvieron a dar señales de advertencia sobre el estado actual de la economía estadounidense y el mercado, de nuevo, volvió a retroceder ligeramente. Recordemos que ayer fue el día en que conocimos los datos de PMI de servicios tanto en Europa como en Estados Unidos.
Por la mañana tuvimos los de Europa, los cuales fueron buenos en Alemania y España, pero malos en Francia, Italia y en el conjunto de la Zona Euro. En cualquier caso, salvo en el caso de España, vimos datos de PMI muy cerca de 50, lo cual no permite en ningún caso ser optimista acerca del crecimiento económico en Europa.
Ya por la tarde fue cuando conocimos los datos del PMI de Estados Unidos. Insisto en que para Estados Unidos tenemos dos emisores de este dato. Por un lado, tenemos al instituto Markit, propiedad de S&P Global y por otro lado tenemos al ISM. El primero emplea una metodología que sobrepondera las respuestas por capitalización, mientras que el segundo equipondera todas las respuestas.
Como resultado, se pueden llegar a ver divergencias cuando las empresas grandes tengan mucho más optimismo que las empresas pequeñas, pues en el informe de S&P Global las grandes tienen más peso, mientras que en el de ISM lo tienen las pequeñas.
Así, ayer vimos esta divergencia y mientras que el PMI de S&P Global dio una lectura positiva pasando de 52,9 a 55,7 frente al 55,2 esperado, el PMI del ISM cayó desde 50,8 hasta 50,1 frente al 51,5 esperado. Como siempre decimos, ni uno ni otro es el que da la señal correcta, simplemente tratan de dar información desde diferentes puntos de vista y, por tanto, conviene tenerlos en cuenta los dos.
Lo bueno del ISM es que, además del PMI, ofrece otros datos muy relevantes como el informe de empleo en el sector de servicios, el de precios y el de nuevos pedidos. Con todos estos datos podemos hacernos una idea muy concreta de lo que piensan las empresas encuestadas sobre diferentes aspectos de la economía.
Lo malo es que estos datos no parecen reflejar unas buenas expectativas. El dato de nuevos pedidos cayó de 51,3 hasta 50,3 mientras que el de empleo pasó de 47,2 a 46,4. Esto confirma unas expectativas negativas sobre el crecimiento económico, ya que nos dice que las empresas no esperan aumentar sus pedidos y, de hecho, podrían empezar a reducir sus contrataciones.
Por otro lado, el dato de precios también fue malo, pasando de 67,5 hasta 69,9 frente a la caída esperada hasta 66,5. Esto refleja una expectativa por parte de las empresas de un fuerte aumento en los precios el cual está en máximos desde 2022. El factor principal detrás de esta aumento en las expectativas tiene que ver con los aranceles. Actualmente, el arancel medio está en máximos desde 1934 y esto tiene claras implicaciones sobre los precios finales.
Sea como sea, estamos entrando en un escenario poco agradable para los mercados financieros donde se ve un crecimiento que retrocede a la vez que unos precios que aceleran. Básicamente, podríamos estar entrando en una fase de estanflación.
El mercado, con todo esto, era normal que retrocediera, al menos que cerrara mucho más cerca de los mínimos del día que de los máximos. Aun así, no podemos decir que fuera una jornada negativa teniendo en cuenta las malas lecturas de estos datos y, de hecho, hoy vemos de nuevo subidas que compensan las pequeñas caídas de ayer.
En definitiva, como si nada pasara, el sesgo alcista sigue teniendo mucha fuerza y los inversores siguen comprando ante cualquier tipo de retroceso.
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