Los mercados siguen bailando al son de los aranceles. Para Trump esto tiene que ser algo parecido a un juego en el que según lo que diga vemos una cosa u otra en los mercados. No creo que sea esta su intención, pero desde luego es lo que está consiguiendo. Ayer volvimos a ver cómo el Nasdaq y el S&P 500 rompían su media móvil de 200 días, borrando por ahora las esperanzas de que al menos esta media actuara como suelo de ahora en adelante.
Esto nos lleva a pensar que el comportamiento va a seguir siendo lateral hasta que esto se resuelva definitivamente. ¿Cuándo será eso? Para responder a esto es necesario saber realmente qué planea Trump con todo esto. Si el rumor que está rondando por ahí se confirma y lo que busca es realmente una recesión que permita bajar los tipos y abaratar el endeudamiento que este año tendrá que renovar el estado estadounidense el momento en el que esto se resuelva será precisamente el momento en el que veamos esta recesión y, sobre todo, veamos a la Fed bajando tipos.
Esto puede sonar feo, pero lo cierto es que no todas las recesiones vienen acompañadas de fuertes caídas en los mercados. Los mercados siempre miran al futuro, concretamente a 6/12 meses en el futuro. Si realmente ocurre una recesión, pero la Fed actúa rápido puede que esta sea corta y sin mucho impacto. Esto llevaría a que los beneficios empresariales tuvieran un impacto también reducido. Si los tipos de la Fed caen lo suficiente puede que el mercado incluso interprete que los precios han de subir, ya que habrá menores beneficios, pero estos tendrán un mayor valor presente por esos menores tipos.
Puede que esto sea lo que piense Trump, que puede provocar una recesión sin que pase nada. Sin embargo, hay algo que todo el mundo debería de entender: la economía es completamente impredecible y cuando metes la mano en ella es muy fácil que pierdas algún dedo. Lo importante ahora para nosotros como inversores es seleccionar correctamente en qué empresas queremos invertir ya que, por suerte, no todas dependen tanto de estas decisiones políticas.
Por ejemplo, sabemos que Donald Trump quiere convertir a Estados Unidos en un hub tecnológico y ya ha estado llegando a acuerdos con gigantes como TSMC, el principal y prácticamente único productor de chips avanzados del mundo. Al parecer TSMC va a construir fábricas de chips en Estados Unidos. Este es parte del plan de inversión en infraestructuras que anunció hace unos meses y debe de considerar que tiene el mismo efecto que el plan en infraestructuras que Alemania ha anunciado, con una diferencia clave. En Estados Unidos este plan de infraestructuras va a estar financiado con dinero privado, mientras que en Alemania va a ser dinero público para lo cual se necesitará emitir deuda.
Por ello, por mucho que Trump provoque una recesión lo que está claro es que pretende favorecer al sector tecnológico y cuenta con el apoyo de empresas privadas que estarían dispuestas a asumir el riesgo de desarrollar estos proyectos. Tal vez no acaben siendo todo lo grandes que se anunció en un primer momento, pero sin duda hay un claro estímulo en el sector.
A pesar de todo esto, es fácil seguir viendo ruido en el corto plazo movido por nuevas declaraciones de Trump y por datos económicos. Ayer conocimos buenos datos de pedidos de bienes duraderos, algo que provocó subidas en los tipos y que también tuvo su peso negativo en los mercados. Hoy tendremos, como todos los jueves, datos de empleo semanales. En las últimas semanas la tendencia ha sido negativa, con una tendencia claramente alcista de nuevas solicitudes de desempleo.
Por ahora tenemos a las bolsas europeas cayendo cerca de un 1% mientras que los futuros americanos caen un 0,10%.
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