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Los resultados empresariales toman el relevo de la atención

GSM&B AV Informe diario de mercados Los resultados empresariales toman el relevo de la atención

La sesión de ayer cambió el tono, aunque no el fondo. El escenario sigue siendo el mismo de los últimos días: Ormuz, crudo caro y una tregua demasiado frágil. Sin embargo, el mercado decidió mirar más allá del susto energético y volvió a comprar crecimiento, beneficios y, sobre todo, inteligencia artificial. Wall Street lideró el giro: el S&P 500 avanzó un 0,81%, el Nasdaq un 1,03% y el Dow un 0,73%, con nuevos máximos para el S&P y el Nasdaq. El movimiento tuvo dos motores claros: la caída del Brent, que cedió un 4% hasta 109,87 dólares, y una nueva aceleración de los semiconductores, con Intel disparándose un 13% por las informaciones sobre Apple y el índice SOX subiendo un 4,2% hasta niveles récord.

Eso fue lo realmente relevante: el mercado no dio por resuelto el riesgo geopolítico, pero sí volvió a jerarquizarlo. El petróleo siguió por encima de los 100 dólares, de modo que el problema no desapareció; simplemente dejó de ser el único tema. La lectura dominante fue que, mientras la tregua entre Washington y Teherán no salte por los aires, el foco puede regresar a los resultados y al gasto corporativo. Reuters señalaba que el 83% de las compañías del S&P 500 que ya han publicado resultados han batido previsiones de beneficio por acción, y que el crecimiento agregado del beneficio del primer trimestre apunta al 28%, el mejor registro desde 2021. En otras palabras: la guerra sigue en el precio del crudo, pero la renta variable volvió a negociar una historia de beneficios.

Europa acompañó, aunque con menos convicción y con la misma fragilidad relativa que venía mostrando. El STOXX 600 rebotó un 0,7% tras la caída del lunes, apoyado por tecnología, bancos y resultados empresariales, pero sigue más de un 3% por debajo de los niveles previos al estallido del conflicto. El repunte de ASML y ASMI, el salto de AB InBev y las cuentas de UniCredit ayudaron a recomponer el tono, pero la divergencia con Estados Unidos persiste: Europa continúa más expuesta al coste de la energía y a la posibilidad de que el BCE mantenga un sesgo más restrictivo si el petróleo no cede con claridad. Ayer hubo rebote, no alivio estructural.

En el frente macro, la sesión tampoco ofreció argumentos para anticipar un giro dovish inminente en Estados Unidos. Las vacantes JOLTS bajaron ligeramente hasta 6,866 millones en marzo, aunque quedaron algo por encima de lo esperado, mientras las contrataciones repuntaron con fuerza. Fue un dato suficientemente sólido como para mantener viva la tesis de tipos altos durante más tiempo, pero no lo bastante agresivo como para castigar a la renta variable. El mercado prefirió leerlo como una señal de resistencia económica. De hecho, el Treasury a diez años bajó ligeramente hasta el 4,424%, el dólar terminó prácticamente plano y el oro rebotó un 0,75%, una combinación propia de una sesión con apetito por riesgo, pero sin desaparición total de las coberturas.

Lo que ocurre esta mañana refuerza ese desplazamiento del foco. Asia ha entrado con más fuerza que Europa y Estados Unidos: el MSCI Asia ex Japón marcó un nuevo máximo histórico, el KOSPI superó por primera vez los 7.000 puntos y Samsung rebasó el billón de dólares de capitalización tras avanzar más de un 10%, impulsada por la fiebre de chips y por el tirón de AMD, que anoche subía un 16,5% fuera de mercado tras prever ingresos del segundo trimestre superiores a lo esperado. Por su parte China también ayudó, con un PMI privado de servicios en 52,6, mejor que en marzo, aunque con un matiz importante: los costes suben por energía y transporte, y las empresas siguen recortando empleo.

Para hoy, la clave es sencilla. El fondo no ha cambiado: el riesgo geopolítico sigue presente y nadie puede dar por normalizado el flujo de crudo. Pero, desde ayer, ese riesgo está perdiendo capacidad para dominar por sí solo la sesión. Si el Brent prolonga la corrección —esta mañana cotizaba cerca de 108 dólares, con el WTI alrededor de 100— y la tregua aguanta, aunque sea de forma precaria, el mercado puede seguir premiando tecnología, ciclo de beneficios y Asia. La parte delicada está en Europa: si el petróleo baja, tiene margen para recuperar; si vuelve a girarse al alza, seguirá siendo la plaza más vulnerable. El mensaje para la apertura es claro: continuidad del rebote global, pero con una condición evidente, que el crudo no recupere el mando.

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