Al mismo tiempo que los mercados están “celebrando” un aumento de las posibilidades de bajadas de tipos en la renta variable, las criptomonedas siguen sin levantar cabeza. Desde máximos bitcoin y las criptomonedas en general se han dejado ya más de un 25% caídas no vistas desde 2022. En ese momento a ese episodio se le llamó el criptoinvierno y parecía que todo lo que habían subido las criptomonedas en 2020 y 2021 se iban a borrar de un plumazo.
Ahora, la situación está siendo similar, pero en un momento totalmente diferente. En aquel entonces la situación con la inflación se estaba ya descontrolando y era cuestión de tiempo que los bancos centrales empezaran a drenar de liquidez las economías intentando frenar el crecimiento económico.
Esto hace que el precio del dinero suba y, por defecto, hace que todos los activos financieros valgan menos. En renta fija y en renta variable parece más evidente esta relación. Si los tipos suben la rentabilidad que están ofreciendo los bonos se vuelve insuficiente y, para ajustarse, el precio tiene que caer. Con la renta variable pasa algo similar, las valoraciones son una forma indirecta de rentabilidad esperada, por lo que ante subidas de tipos las valoraciones tienen que bajar y, por tanto, el precio.
Sin embargo, a muchos les cuesta ver esta relación de la liquidez con el oro o el bitcoin. En este caso, hay que entender que ambos pretenden ser sustitutivos del dinero, pero con una pequeña desventaja, que no ofrecen una rentabilidad por su tenencia, es decir, nadie te va a pagar nada por tener tu dinero en oro o en bitcoin. Algo que sí que ocurre si lo tienes el dólares o en euros (al menos históricamente). Ante la subida de los tipos sube la rentabilidad que ofrece el dinero y, por tanto, restan valor relativo a este tipo de formas de dinero alternativas.
Como decía, ahora la situación es muy diferente. No solo tenemos los tipos ya por debajo de los máximos, si no que parece que la senda de los bancos centrales va a ser o bien mantener los tipos o incluso bajarlos, tal y como se espera que haga la Fed la semana que viene.
Por otro lado, podemos ver que, aunque no en forma de bajadas de tipos, pero la liquidez sigue aumentando, es decir, la cantidad de dinero en circulación disponible sigue creciendo mes a mes.
Esto es precisamente la ventaja que tienen oro y bitcoin frente al dinero fiat, que su oferta es muy limitada. Por ello, cuando aumenta la oferta de dinero fiat, es decir, el dinero en circulación, esto puede beneficiar al precio del oro o bitcoin.
Por tanto, parecería que el entorno es favorable para el oro y bitcoin y, en cierto modo, lo está siendo para el oro. ¿Por qué bitcoin entonces está cayendo tanto? Porque a pesar de que el entorno es favorable, los propios inversores lo han convertido en desfavorable al apalancarse tanto.
Hace apenas unas semanas el oro tuvo una corrección que también sufrió bitcoin. Sin embargo, aunque el oro todavía no se ha recuperado, el bitcoin sigue cayendo porque estas caídas han hecho saltar los márgenes de inversores, provocando que esas caídas se agraven y haciendo saltar otros márgenes.
Además, sin saber muy bien por qué, estas caídas puntuales que están provocando estas masacres se están dando en momentos puntuales como las madrugadas del viernes y del domingo.
Sea como sea, el índice de miedo o euforia para el mercado de cripto apunta a miedo extremo, lo cual refleja un mercado nervioso y preocupado.
Por ahora, seguimos sin ver indicios de que esto pueda cambiar, además podríamos ver como un deterioro en la confianza en los mercados de renta variable (algo que no se puede descartar) afecte al apetito del riesgo y siga prolongando esta fuerte corrección que ya vemos en el mercado de criptos.
