Jornada sin sorpresas la de ayer tras la decisión de la Fed. Finalmente, después de varios cambios de opinión desde finales de julio, la Fed ha vuelto a la senda de bajar los tipos. Y digo la senda porque parece que no va a quedar aquí la cosa. Por ahora, la Fed ha dejado los tipos en el rango del 4%-4,25%, lo que supone una bajada de 25 pb.
Los motivos en el informe parecen ser los que ya sospechábamos: una ralentización en el crecimiento económico y un enfriamiento en el mercado laboral. Según el propio informe, aunque la inflación sigue elevada e incluso ha repuntado ligeramente respecto los mínimos, hay nuevos riesgos que han llevado a que la Fed cambie su estrategia a una que nos recuerda mucho a la del BCE: una estrategia en la que no hay una hoja de ruta definida, si no que se ajustará a los datos que vayan saliendo.
Puede parecer que esto ha sido siempre así, pero lamentablemente los últimos años la Fed, lejos de adaptarse a los datos, ha intentado justificarlos pero sin cambiar su estrategia, al menos a priori. Obviamente, los datos no van a cambiar por mucho que nadie los trate de justificar, es como las mareas, tú puedes pensar que la marea no te está llevando, pero si no haces nada al final te verás en el medio del mar tú solo.
En este caso, a la Fed ya le ha pasado varias veces esto. A principios de 2022, cuando era evidente que había un problema con los precios, la Fed seguía resistiéndose a subir tipos porque lo consideraba algo temporal. El verano de 2024 también vimos algo similar aunque, por suerte, acabó bien, ya que vimos un claro enfriamiento en el mercado laboral, pero la Fed insistió en que se trataba de algo puntual. En ese momento acabó confirmándose, pero podrían haberse equivocado.
Ahora, el planteamiento es otro. Ahora no quieren tanto tener razón ya que no van a planificar una hoja de ruta, más bien la hoja de ruta la van a marcar los datos. Esto les permitirá tener cierta flexibilidad. Si los datos mejoran ellos podrán dejar de bajar los tipos, pero si estos siguen empeorando podrán seguir bajándolos. Igual que si los datos mejoran y los precios siguen subiendo, en principio, deberían de poder subir los tipos. Lamentablemente, para hacer esto no hay muchos incentivos.
La reacción del mercado no fue especialmente destacable pues se confirmó lo que ya se esperaba. Hubo cierta volatilidad durante la rueda de prensa de Powell, pero el balance final fue incluso positivo si nos fijamos en el mercado en general. El S&P 500 equiponderado subió un 0,10% mientras que el Russell 2000 lo hizo en un 0,17% a pesar de que S&P 500 y Nasdaq cerraron con caídas.
De hecho, lo sorprendente fue precisamente que las empresas en crecimiento fueron las que peor comportamiento tuvieron. Ya hemos explicado en alguna ocasión que las empresas en crecimiento son las que más se benefician de bajadas de tipos, ya que tipos más bajos hacen que los proyectos de más largo plazo valgan mucho más en el presente.
Por otro lado, en el mercado de renta fija tampoco vimos mucho movimiento. Los tipos estuvieron moviéndose en un rango de 2 pb arriba y abajo. Y otro activo que también podría haber sufrido cierta volatilidad fue el dólar quien tampoco mostró movimientos especialmente destacables. No fue el caso del oro, quien sí que tuvo caídas que lo situaron por debajo de los 3.700 dólares y hoy vuelven a caer con cierta fuerza.
Sea como sea, tenemos ya nueva información con la que operar y ahora solo queda ver qué camino toma finalmente la economía para de ahí extrapolar las futuras decisiones de la Fed. Por ahora, las bolsas han amanecido con fuerza. Tenemos a las bolsas europeas y a los futuros americanos subiendo un 1% mientras que los tipos y el dólar siguen planos.
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