Jornada de más a menos la de ayer en las bolsas. A pesar de la fortaleza que tanto los índices americanos como los europeos parecían mostrar ayer, al final de la sesión europea las bolsas americanas empezaron a flojear pasando de subir más de un 1% a cerrar planos. Los bonos, por su parte, reaccionaron con subidas en este momento en el que las bolsas empezaron a flojear, dando la sensación de que el mercado no tiene esa confianza en que lo peor ha pasado. Probablemente, el principal factor detrás de este movimiento era la inminente presentación de los resultados de Nvidia que se esperaban para ayer al cierre de mercado. Antes de nada, es importante entender la delicada situación en la que están cotizando los mercados actualmente. Que el sector tecnológico cotiza a valoraciones exigentes no es ningún secreto y, aunque hay motivos para ser optimista, lo cierto es que hay riesgos que han de tenerse en cuenta y que quizá el mercado no está considerando del todo. Esto hace que la valoración actual penda de estas expectativas optimistas y, ante cualquier ápice de duda las valoraciones sufran.
Ahora, Nvidia no es una empresa normal y, por mucho que los mercados y los analistas esperen que las cosas vayan muy bien y muchos duden que pueda cumplir con estas expectativas, la realidad es que siempre las supera. El último trimestre de la compañía ha sido el mejor de su historia y sus ingresos han crecido en el último año un 114% acompañado de mayores márgenes que ha permitido que su beneficio neto anual se dispare un 145% respecto el año pasado. Con márgenes brutos del 73% y operativos del 56% es una barbaridad que esta empresa siga creciendo a esas tasas. Normalmente las empresas para aumentar su crecimiento suelen recurrir a marketing, investigación, fusiones y adquisiciones, etc. Suelen hacer una inversión que hace que en el corto plazo los márgenes se estrechen pero que en el futuro la compañía ingrese más y, en el mejor de los casos, vuelva a sus anteriores márgenes, permitiendo así que sus beneficios crezcan. En el caso de Nvidia la empresa no tiene que hacer nada de esto porque está subida en una ola que cada vez es más y más grande.
Precisamente este es uno de los riesgos que surgieron recientemente con la salida del modelo chino DeepSeek. Justo cuando Trump y Sam Altman anunciaban un plan de inversión de 500 mil millones de dólares en infraestructura para la IA que hacía babear a los inversores de empresas como Nvidia, los chinos anunciaron que con peor software, menos datos y menos tiempo se conseguía entrenar un modelo que incluso superaba a los americanos. Es cierto que posteriormente se ha demostrado que esto no es del todo así y que de no ser por los avances que laboratorios como OpenAI han hecho nada de lo que han hecho los de DeepSeek sería posible.
Pero es que a la par que están saliendo riesgos y potenciales problemas, la compañía no para de innovar y de sacar nuevas oportunidades de seguir creciendo año tras año. La última es la Plataforma Blackwell que plantea un nuevo paradigma para diseñar ordenadores enfocados únicamente en el desarrollo de inteligencia artificial. Lo que plantea Nvidia es un cambio completo del paradigma que le hace distanciarse aun más de sus competidores y adoptar una postura cada vez más monopolística. Gracias a esta innovación conseguirán muchísimo más rendimiento a un coste muchísimo menor. De hecho, expertos dicen que esta plataforma sentará las bases para los próximos saltos en AGI (inteligencia artificial general) el siguiente objetivo de los laboratorios que traerá una nueva oleada de innovación que cuesta imaginar. Desde luego los resultados de Nvidia, una vez más, vuelven a traer optimismo e ilusión sobre lo que nos deparará el sector tecnológico los próximos años. Aunque para ello necesitamos que todos estos riesgos geopolíticos se difuminen y no se interpongan. Probablemente este sea el mayor riesgo actualmente de esta empresa y del sector en su conjunto.
Por ahora tenemos a las bolsas europeas cayendo precisamente por la insistencia de Trump de imponer aranceles a Europa del 25%, pero los futuros estadounidenses parecen estar más calmados y suben un 0,50%.
