El viernes los mercados americanos volvieron a sus niveles de máximos históricos y consiguieron romperlos, consolidando la ruptura de una tendencia lateral que veníamos observando las últimas dos semanas y demostrando que, ahora mismo, en el mercado hay un claro FOMO. Ya hablamos de esto la semana pasada, los mercados están esperando que todo lo que hasta ahora amenaza la estabilidad de las economía salga bien, es decir, que los conflictos armados cesen o no empeoren ni tengan un impacto en la economía global y, ahora, que los aranceles a Europa se pospongan de nuevo.
Lo primero ya lo conocíamos, pero lo segundo es nuevo y lo cierto es que las declaraciones de Bessent apuntan a que se podrían posponer estos aranceles al 1 de septiembre. Todo depende de si Trump consigue o no aprobar su plan fiscal con el que, supuestamente, conseguirá aumentar la recaudación. El problema es que sigue habiendo muchos “y si’s”, es decir, demasiados cosas que se tienen que dar para que podamos seguir viendo tasas de crecimiento como las del año pasado.
Además, con la ruptura de los nuevos máximos históricos, Bank of America ha ofrecido un análisis en el que comparaba las mayores correcciones desde 1990 en Estados Unidos y el número de empresas del S&P 500 que estaban en máximos históricos cuando el propio índice marcaba máximos históricos. Esto es una forma de medir la amplitud y, por tanto, la fortaleza de la señal. En este caso, a fecha del viernes, tan solo 26 de los 500 miembros del S&P 500 estaban en máximos históricos siendo esta la cifra más baja de los periodos comparados.
Para hacernos una idea, la segunda lectura más baja fue la de 1991, donde hubo 51 valores en máximos históricos cuando el índice marcó esos máximos históricos, es decir, más del doble. Lo que esto nos quiere decir es que son unos pocos los valores que han llevado al índice a nuevos máximos históricos y, para sorpresa de nadie, son los valores tecnológicos.
Recordemos que la esperanza de los problemas de crecimiento económico que están sobre la mesa y de la insostenibilidad de la deuda se podrían solucionar gracias al aumento de la productividad que la inteligencia artificial está trayendo. Por ello, las empresas tecnológicas siguen en el foco de los inversores y, tan pronto como se reduce la incertidumbre, los inversores entran masivamente en estos valores.
Por otro lado, el viernes conocimos nuevos datos económicos que, en este caso, fueron negativos. En general durante la semana pasada conocimos buenos datos económicos, especialmente por el lado de la producción con buenos PMIs y datos de pedidos de bienes duraderos. Sin embargo, la economía se apoya en cuatro patas: producción, empleo, consumo e ingresos. La producción parece que sí que está mejorando, al menos en términos relativos con respecto al primer trimestre. El empleo, muy vinculado a la producción, también está relativamente estable. El problema viene tanto en el consumo donde, aunque los datos de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan fueron buenos, el dato de gasto personal fue sorprendentemente flojo. Por último, los ingresos personales en el mes de mayo también cayeron de acuerdo con el dato del viernes.
Para nosotros, la situación sigue siendo muy complicada y hay muchas incógnitas sobre la mesa que nos impide tener una buena visibilidad de los beneficios empresariales, lo único que realmente importa en el fondo. Por ello, seguimos viendo con cautela la situación de los mercados y con mil ojos intentando ver aquello que el mercado está viendo para seguir subiendo. En definitiva, estamos intentando leer la narrativa actual del mercado.
Por ahora, de cara a la sesión de hoy, tenemos a las bolsas europeas con ligeras caídas del 0,10% mientras que los futuros americanos suben un 0,40%.
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