El viernes tuvimos la presentación del informe de empleo oficial en Estados Unidos, donde no solo tuvimos el dato de creación de empleo junto con la tasa de desempleo en el mes de agosto, si no que también tuvimos la revisión de los meses anteriores, donde lamentablemente no tuvimos buenas noticias.
Antes de nada, creo que es importante recordar que, tras los malos datos publicados el mes pasado Donald Trump afirmó que esos datos estaban mal y que, por tanto, debía de sustituir al director del BLS, la oficina de empleo. Así, tras la acusación (sin pruebas) de que Erika McEntarfer, la hasta entonces comisionada de la BLS había estado manipulando los datos decidió destituirla y nombrar a E.J. Antoni, persona de su confianza.
Sin embargo, este cambio ha de ser primero aprobado por el Senado, por lo que hasta entonces la BLS ha quedado en manos de un comisionado interino de carrera, quien ha decidido mantener las mismas metodologías que la anterior comisionada, por lo que en caso de haber algún tipo de error metodológico de la anterior comisionada este se ha mantenido en este informe.
Dicho esto, la tendencia negativa de creación de empleo continúa siendo evidente. En agosto se ha vuelto a crear muy poco empleo comparado. Los analistas esperaban un total de 75 mil nuevos puestos de trabajo, una cantidad ya de por si baja si lo comparamos con la media, pero aun así excesivamente optimista para la realidad. Lo cierto es que, a la espera de revisiones, en agosto apenas se han creado 22 mil puestos de trabajo, prácticamente nada.
Además, el dato de junio se revisó de nuevo y ahora resulta que en ese mes se destruyeron 13 mil puestos de trabajo. Así, en los últimos 3 meses se han creado apenas 88 mil puestos de trabajo en total, cuando lo normal es que se creen entre 450 mil y 600 mil. No hay duda, por tanto, de que el mercado laboral ya está empezando a dar señales claras de debilidad económica.
No pensemos que se trata de algo aislado. De hecho, el aislado hasta ahora parecía ser este dato ya que, si observábamos otros datos como el ADP, los payrolls, los PMIs de empleo, los informes challenger, etc; prácticamente todos ellos parecían estar de acuerdo en que los datos de empleo no estaban yendo tan bien como aparentemente pretendía reflejar el informe oficial.
La primera reacción del mercado fue positiva, pues los tipos cayeron con fuerza y el dólar también se hundió. Los inversores, por tanto, estaban descontando ya con una probabilidad del 100% que la Fed iba a bajar los tipos en su próxima reunión el 17 de septiembre y, de hecho, ahora se empezaba a dar una probabilidad relevante a una bajada de 50 pb en lugar de una de tan solo 25 pb.
Sin embargo, el dato resultó tan malo que los bajistas acabaron tomando el mando del mercado y borraron todas las subidas e incluso acabaron cerrando con ligeras caídas. Esto es una clara señal de que al mercado no le hizo especial ilusión que el empleo esté tan mal, a pesar de que esto suponga bajadas de tipos, porque también supone mayores probabilidades de recesión.
De cara a esta semana tendremos datos de IPC y lo último que queremos ver es un mal dato de precio que nos haga pensar que estamos entrando en un terreno donde la inflación está al alza mientras que el crecimiento está a la baja, pues este sería un escenario muy feo para los mercados financieros.
Por ahora, tenemos a las bolsas europeas y los futuros americanos subiendo, borrando gran parte de las caídas del viernes. Los tipos, por su parte, se mantienen bajos y el dólar vuelve a caer ligeramente.
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