A medida que se van conociendo noticias y aparecen nuevos rumores empezamos a ver la predisposición del mercado. Ayer por la mañana empezó a correr el rumor de que las conversaciones entre China y Estados Unidos no estaban yendo especialmente bien, algo que el mercado interpretó con caídas, como era de esperar. Sin embargo, estas caídas no han durado mucho y, en cuanto ese rumor ha dejado de correr (no que se haya desmentido, si no que ha dejado de correr) han vuelto a entrar compras que han llevado a las bolsas americanas a volver a subir.
Los inversores confían en que todo se acabe alineando para que los mercados suban. No creen que Donald Trump vaya a hacer nada que dañe los mercados financieros. Si tiene que decir que está llegando a un acuerdo con China lo hará, aunque sean medias verdades o aunque tenga que improvisar algo rápido. Algo parecido ocurre con lo que el mercado espera de los bancos centrales. De ahí que los tipos estén aguantando relativamente estables en los niveles que ayer comentábamos.
Sin embargo, tampoco podemos decir que haya un claro impulso alcista. Lo decíamos ayer, el mercado lleva ya una semana donde apenas hay movimientos que aguanten. Quedan muchas cosas por resolverse y, hasta que no empiecen a hacerlo, los precios no van a ningún lado.
Hoy tendremos el dato de IPC y, aunque las expectativas son bajas, los analistas advierten de que todavía no se está notando el efecto de los aranceles, pero que de cara al mes que viene empezarán a notarse. El dato importante es principalmente el IPC subyacente, el cual se espera que muestre un crecimiento mensual del 0,3%. Esto dejaría la tasa anual en el 2,9%, por encima del 2,8% del mes anterior.
Objetivamente, la inflación sigue siendo elevada en Estados Unidos y, por mucho que diga Trump, no hay motivos para que la Fed tenga que bajar los tipos. La única razón por la que Trump quiere que Powell baje los tipos es que tiene que refinanciar mucha deuda y, a los tipos actuales, lo tiene complicado. El problema es que, a pesar de que los tipos estén altos en Estados Unidos, la demanda de bonos gubernamentales a largo plazo sigue siendo muy baja. Por mucho que la Fed decidiera bajar los tipos, este solo puede controlar los tipos a muy corto plazo, pero los tipos a largo los seguirá marcando el mercado y nada garantiza que vayan a bajar…
Lo que haría falta para que estos bajasen sería una intervención directa de la Fed en el mercado de bonos, inyectando ellos esa liquidez en el mercado y bajando artificialmente los tipos en el largo plazo. Por lo que parece, Powell no va a hacer esto, ya que se está manteniendo firme en su independencia. Sin embargo, ayer se empezó a correr otro rumor sobre que el próximo presidente de la Fed podría ser Scott Bessent, actual secretario del tesoro.
Al mercado parece gustarle esta idea, pero porque supondría una inyección de liquidez con una muy alta probabilidad. Al fin y al cabo, es cierto que el problema de la deuda es una amenaza para el dólar y la tarea de la Fed es velar por el valor del dólar por lo que podría justificarse sin que esto suponga una pérdida en la independencia entre la Fed y el gobierno. No obstante, creo que esa independencia que hoy existe y que Powell ha demostrado no será igual si Bessent es presidente de la Fed.
Sea como sea, de momento todo esto son rumores y todavía queda mucho para esto, por lo que nada especialmente importante en el corto plazo, aunque sí en el medio plazo. Por ahora tenemos a las bolsas españolas cayendo con fuerza arrastradas por Inditex, quien ha presentado unos resultados muy decepcionantes que le están costando un 5%. El resto de Europa cotiza plana, incluso con ligeras subidas, mientras que los futuros americanos están cayendo un -0.20%.
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