Las dudas siguen acechando a los mercados y, a pesar del rebote que vimos el viernes, ayer lunes volvimos a ver caídas que acercaron los precios a los mínimos marcados el viernes. En el diario de ayer precisamente hablábamos de la naturaleza puramente técnica que tiene este movimiento, pero el análisis técnico solo vale para entender el comportamiento de los mercados en el presente, no nos dice nada sobre dónde puede ir en el futuro.
Cuando hablamos de renta variable, el precio en el futuro se va a mover en función de las siguientes dos variables: los beneficios y la valoración de esos beneficios. La primera es obvia, cuanto más ganen las empresas más valdrán el precio de sus acciones (manteniendo constante la valoración de estos beneficios). Si consideramos una empresa como una máquina de hacer dinero, cuanto más dinero haga esa máquina, más estaremos dispuestos a pagar por ella.
Por otro lado, tenemos la valoración de estos beneficios. Esto es cuánto estamos dispuestos a pagar por cada euro de beneficio que nos de esa máquina. Si, por ejemplo, pagamos 100 € por una máquina que nos de 1 € de beneficio al año estamos aceptando obtener una rentabilidad del 1%. Como ves, la valoración y la rentabilidad esperada son dos caras de una misma moneda y, por tanto, está directamente ligado a los tipos de interés.
Es importante comprender esto ya que muchos no terminan de ver la asociación entre el precio de las acciones y los tipos de interés. El motivo es este, no afecta tanto a los beneficios o a la previsión de los beneficios, si no que afecta al valor que los inversores le dan a cada euro de beneficio.
Y todo esto es importante porque en la actualidad estamos viviendo una situación en la que los beneficios esperados son muy elevados a la par que las valoraciones son muy elevadas. El mercado no solamente está descontando fuertes crecimientos fruto de todas las inversiones que se están realizando, si no que está aceptando una rentabilidad muy baja por estos beneficios.
Es esto lo que ha provocado que el mercado eche el freno de mano y pause en su tendencia al alza, porque ahora se están poniendo en duda tanto las expectativas del beneficio como la rentabilidad que se le debe de exigir a estos beneficios.
Lo primero se debe a que parece ser que el mercado se está dando cuenta de que no va a ser fácil rentabilizar tanta inversión. Por mucho esfuerzo y dinero que se ponga en la investigación de la IA, sin una infraestructura suficientemente grande y EFICIENTE (aquí es donde están las dudas) no se podrá avanzar al ritmo al que se espera.
Lo segundo se debe a que parece ser que la Fed ya no tiene tan claro que deban de bajar los tipos de interés ante la ausencia de datos económicos.
Estos son los nubarrones que están sobre los mercados ahora mismo y que, juntos, pueden acabar trayendo muchos problemas. Ahora bien, hablamos de temas que no son preocupantes en el medio/largo plazo. No estamos ante una nueva tendencia en la que se han de deshacer todas esas inversiones realizadas en la IA o ante una nueva era de subidas de tipos como la que vimos en 2022. Nada de eso.
Estamos (probablemente) ante una mera corrección de mercado donde se han de ajustar expectativas y valoraciones. ¿Hasta dónde? No lo sabemos, nadie lo sabe. Pero sí que sabemos que las expectativas y las valoraciones son como un péndulo, siempre tienden a darse la vuelta.
De momento hoy volvemos a ver teñidas de rojo las bolsas. En Europa el Eurostoxx 50 cae un -1,50% y los futuros americanos de momento vienen con caídas del -0,55% a la espera de que mañana Nvidia presente sus resultados trimestrales.
