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El alivio llega por el petróleo, pero no borra el daño en bonos

GSM&B AV Informe diario de mercados El alivio llega por el petróleo, pero no borra el daño en bonos

Lo verdaderamente nuevo esta mañana no es un cambio de narrativa, sino una moderación del principal foco de riesgo. Tras varios días en los que cada titular sobre Irán, el estrecho de Ormuz y el petróleo generaba presión inmediata sobre los bonos y la tecnología, Donald Trump decidió pausar un ataque previsto contra Irán y afirmó que existe una posibilidad “muy buena” de alcanzar un acuerdo nuclear. La reacción del mercado fue instantánea: el Brent cayó cerca de un 2%, hasta la zona de 110 dólares, mientras el WTI retrocedió hacia los 107. Es un alivio evidente, aunque todavía lejos de cualquier normalización, porque ambos contratos continúan más de un 50% por encima de los niveles previos al conflicto.

La sesión de ayer reflejó precisamente esa fragilidad. Wall Street cerró con un tono mixto, aunque dejó una conclusión clara: el impulso de la inteligencia artificial ya no avanza únicamente por inercia. El Dow Jones subió un 0,32%, pero el S&P 500 cedió un 0,07% y el Nasdaq cayó un 0,51%, registrando su segunda bajada consecutiva. La recogida de beneficios en tecnología coincidió con el aumento de las rentabilidades de los bonos y del petróleo, una combinación especialmente incómoda para las compañías de crecimiento y para el sector de semiconductores. Nvidia, que publicará resultados mañana, fue el principal lastre del S&P 500 y retrocedió un 1,3%.

Nada de esto invalida la tesis estructural de la inteligencia artificial, aunque sí eleva el nivel de exigencia. El mercado llega a los resultados de Nvidia con expectativas extremadamente altas y con mucha menos tolerancia ante cualquier decepción. La empresa se ha convertido en el símbolo del ciclo inversor vinculado a centros de datos, chips y productividad futura. Por eso, su publicación no será únicamente un evento corporativo, sino una prueba de resistencia para un mercado que ha rebotado con fuerza desde los mínimos de marzo, incluso mientras el petróleo y la inflación volvían a complicar el escenario macroeconómico.

El punto más relevante, sin embargo, sigue estando en la renta fija. Ayer, el Treasury estadounidense a diez años alcanzó máximos no vistos desde febrero de 2025, impulsado por la idea de que la disrupción energética puede mantener elevada la inflación y obligar a los bancos centrales a endurecer, o al menos no relajar, su política monetaria. Esta mañana las rentabilidades cedieron ligeramente, con el bono estadounidense cerca del 4,60%, favorecido por la caída del crudo. Aun así, el movimiento parece más una tregua temporal que un cambio de tendencia, porque el mercado ya está incorporando una mayor prima de riesgo inflacionario en las curvas.

El encuentro financiero del G7 en París confirmó que el problema ya no es local. Los ministros reconocieron su preocupación por la deuda pública y la volatilidad de los bonos, aunque Japón dejó claro que no espera una intervención coordinada. Francia describió el movimiento como una corrección y no como un colapso, pero el mensaje de fondo resulta menos tranquilizador: un entorno de deuda elevada, energía cara y tensiones comerciales obliga a cada país a gestionar su propio margen de maniobra.

En divisas, el yen vuelve a ocupar el centro de atención. El dólar cotiza cerca de 159 yenes, una zona que mantiene al mercado alerta ante una posible intervención japonesa. Tokio insiste en que actuará frente a movimientos excesivos, aunque reconoce una limitación importante: vender dólares para comprar yenes sin añadir presión sobre los Treasuries estadounidenses. Esa tensión es relevante porque Japón mantiene enormes reservas en deuda norteamericana y cualquier intervención mal interpretada podría agravar precisamente el problema que intenta contener.

Para hoy, la clave será comprobar si el alivio del petróleo logra estabilizar los bonos antes de que Nvidia vuelva a poner a prueba el liderazgo tecnológico.

Asia ha iniciado la jornada con debilidad, especialmente en Corea del Sur, China y Japón, mientras los futuros europeos resisten mejor y los estadounidenses siguen en negativo. La sesión podría estabilizarse si continúan relajándose los titulares sobre Irán, pero el mercado ya ha recibido una advertencia clara: mientras Ormuz siga tensionado, las tires largas dominarán sobre las valoraciones tecnológicas y exigirán confirmación.

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