Si el viernes parecía que la sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos podía beneficiar a los mercados —al dejar a Trump con menos herramientas—, ayer comprobamos que quizá seguimos subestimando su perseverancia (por decirlo suavemente).
Básicamente, Donald Trump ha vuelto al modo amenazante, advirtiendo que aquellos países que acaten la sentencia del Tribunal Supremo lo pagarán caro. Esta actitud intimidatoria e impositiva está devolviendo el miedo a los mercados, ante la posibilidad de retroceder a un 2025 en el que cada semana nos despertábamos con una nueva tensión.
Ahora bien, aunque esto influyó en la sesión de ayer, no fue el único factor detrás de las caídas. El sector del software en Estados Unidos volvió a sufrir descensos significativos. La preocupación sobre la capacidad de la inteligencia artificial para automatizar funciones que antes requerían software tradicional sigue aumentando y, con ello, se deterioran las expectativas sobre estas compañías.
Nosotros tenemos clara nuestra visión. Del mismo modo que en su día blockchain y las criptomonedas parecían amenazar al sector bancario con un sistema completamente descentralizado, ahora la IA amenaza al software con un entorno en el que cada empresa podría desarrollar sus propias herramientas.
En el caso de la banca, aquella amenaza fue más narrativa que realidad. Resulta difícil pensar que la mayoría de las personas vayan a confiar la gestión de su dinero —lo que más les importa— a algo tan abstracto como blockchain, al menos en el corto plazo.
Sin embargo, muchos sí consideran plausible que el sector del software pueda verse seriamente afectado por la IA. Para nosotros, lejos de ser una amenaza estructural, puede convertirse en una ventaja competitiva para aquellas compañías que la integren correctamente en sus soluciones.
Es, sin duda, una disrupción. Pero disrupción no equivale a destrucción. Las empresas que se queden atrás y no adopten estas tecnologías perderán competitividad y quedarán expuestas. En cambio, las que las implementen podrán ofrecer un servicio más completo, más eficiente y potencialmente más económico.
La alternativa de que cada empresa automatice inhouse todas las funcionalidades de su software pierde atractivo en cuanto se analiza con detalle. La realidad es que necesitas integraciones, conexiones con otras herramientas, gestión de datos, mantenimiento continuo… La mayoría de los softwares no son simples funcionalidades aisladas, sino entornos completos donde se centraliza el negocio.
Sustituir eso no es tan sencillo como pedirle a un chatbot que automatice una tarea y listo. Implica contar con un equipo interno que desarrolle, mantenga y actualice todo el sistema. Sí, gracias a los nuevos modelos de IA quizá necesites la mitad de desarrolladores que antes, pero el coste total sigue siendo muy superior al de contratar un software ya consolidado (mucho más, de hecho).
Lo verdaderamente potente es seguir utilizando el software de siempre, pero potenciado con estas nuevas capacidades que permitan a los clientes ser realmente más productivos.
El mercado, por ahora, no parece compartir esta visión y continúa castigando al sector, independientemente de que las empresas estén o no integrando IA en sus modelos de negocio. Pero esa es la opinión del mercado hoy; falta ver qué terminará imponiéndose en la realidad. Nosotros creemos que esta transformación no solo beneficiará a la economía, sino también a muchas de estas compañías.
Mientras tanto, la tendencia sigue siendo claramente negativa y está arrastrando tanto al sector tecnológico como al mercado estadounidense en general. Y a nosotros no nos interesa tener razón, sino ganar dinero. Por eso, nuestra exposición continúa claramente orientada hacia el value y alejada del growth.
