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Trump amenaza a Irán para cerrar el acuerdo nuclear

GSM&B AV Informe diario de mercados Trump amenaza a Irán para cerrar el acuerdo nuclear

A principios de esta semana vimos cómo el mercado parecía empezar a celebrar una especie de preacuerdo nuclear entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, ese preacuerdo se ha ido atascando y no termina de concretarse. Y cuando eso ocurre, Trump suele hacer lo que mejor sabe hacer: presionar.

En este caso, el presidente de Estados Unidos ha lanzado un ultimátum para cerrar un acuerdo en los próximos 10-15 días o, en sus propias palabras, pasarán “cosas realmente malas”.

Las amenazas no se han quedado en lo verbal. También hemos visto un refuerzo notable de la presencia militar en la zona, con portaaviones y aviones en dirección a Irán. Ya explicamos en su momento que, desde la teoría de juegos, hay un marco que encaja bastante bien con la forma de actuar de Trump: el juego de la gallina.

Si no lo recuerdas, la lógica es sencilla. Dos jugadores avanzan uno contra el otro esperando que sea el otro quien se aparte primero. La imagen típica es la de dos coches en una carretera recta, acelerando hacia un posible choque frontal. Ambos saben que, si ninguno gira, el resultado será desastroso. Por eso suele ganar quien demuestra estar más dispuesto a llegar hasta el final, cueste lo que cueste.

Hasta ahora, Trump ha sido casi siempre el que pisa el acelerador sin mostrar demasiadas dudas, logrando que la mayoría de sus rivales se aparten. Bueno, casi todos. China ha sido la excepción más clara, mostrando también disposición a aguantar el pulso.

Con el ultimátum, Trump arrancó en dirección a Irán. Con el envío de refuerzos, aceleró. Irán, por su parte, ha decidido no apartarse y también ha entrado en el juego, amenazando con represalias ante cualquier ataque y tratando de proyectar firmeza.

Esto vuelve a colocar a los mercados ante la posibilidad de una escalada militar. Ya en 2025 vivimos un episodio parecido, cuando Estados Unidos atacó por sorpresa instalaciones vinculadas al programa nuclear iraní. La respuesta de Irán fue relativamente contenida: contraatacó una base militar, pero sin provocar víctimas.

En aquel momento, el impacto en mercado fue limitado. Aumentó la volatilidad y vimos movimientos intradía con caídas algo superiores al 1%, pero no fue a más porque el mercado interpretó desde el principio que la respuesta iba a mantenerse dentro de ciertos límites.

Ahora mismo, sin saber cómo evolucionará la situación, el mercado tiene que valorar si estamos ante una verdadera escalada en el conflicto entre Estados Unidos e Irán o simplemente ante otro capítulo más de esta dinámica de tensión controlada.

Lo que más inquieta no son tanto las represalias militares directas como las económicas. Irán controla el estrecho de Ormuz, por donde pasan unos 20 millones de barriles de petróleo al día, cerca del 20% del tráfico mundial. Un bloqueo, aunque fuese temporal, supondría un shock de oferta con impacto inmediato en precios y suministro.

De momento, el conflicto sigue en el terreno de la presión y la diplomacia dura, y no ha habido víctimas mortales. Pero si en algún momento las hubiera, la escalada podría acelerarse rápidamente. Y cuando eso ocurre, la historia nos dice que las tensiones rara vez se resuelven ni rápido ni de forma limpia.

Por ahora, el mercado se mantiene relativamente tranquilo, a la espera de novedades. Las bolsas suben en Estados Unidos y en Europa, y las materias primas, aunque han repuntado en los últimos días, siguen lejos de reflejar un escenario de crisis abierta.

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