En la jornada de ayer volvimos a tener un efecto de un evento de rotación en el que a pesar de que los grandes índices como el S&P 500 o el Nasdaq cayeron un 0,53% y un 1%, en realidad las bolsas tuvieron un buen comportamiento. De hecho, el S&P 500 equiponderado subió un 0,46% y el Russell 2000 de empresas de pequeña capitalización subió un 0,70%.
Lo que ocurrió es que vimos una rotación de activos desde los sectores más cíclicos hacia los sectores más defensivos. El sector que mejor comportamiento tuvo fue el energético seguido del de consumo básico, el real estate, las utilities y la salud. Por el lado contrario, los sectores que peor comportamiento tuvieron fueron el de consumo discrecional, el tecnológico, el de comunicaciones y el financiero.
Esto, para muchos, puede interpretarse como una señal de que el mercado puede estar protegiéndose. Sin embargo, si rascamos un poco más vemos que la explicación puede ser mucho más sencilla que eso: valoraciones.
Quitando al sector energético, que se mueve por factores más geopolíticos, los sectores de consumo básico, real estate, utilities (servicios básicos) y salud han sido de los sectores que peor comportamiento han tenido en los últimos años. Mientras que los sectores de comunicaciones, tecnología y consumo discrecional se han revalorizado un 130%, un 126% y un 79% respectivamente en los últimos 3 años, los sectores de real estate, consumo básico, salud y utilities apenas se han revalorizado un 18%, un 19%, un 22% y un 32% respectivamente.
En un momento en el que se está viendo cierta fatiga por parte de estos sectores que han liderado las subidas en los últimos años el mercado está empezando a mirar hacia atrás y a darse cuenta de que todavía hay muchas empresas de muchos sectores que ofrecen rentabilidades atractivas.
Ya lo hemos comentado en alguna ocasión, la rentabilidad de una inversión no solo depende de los flujos de caja esperados que una empresa vaya a ofrecer, si no también del precio que paguemos por recibir esos flujos de caja. Es mucho más rentable comprar a 7 veces beneficios una empresa que no crece, pero que reparte todo en dividendo, que invertir en una empresa que crece al 20% al año, pero pagando 100 veces su beneficio de hoy. Aun así, la segunda empresa se verá siempre como mucho más rentable que la primera.
Esto no quiere decir que no se puedan comprar empresas pagando 100 veces beneficio, todo hay que estudiarlo y analizarlo, pero sí que quiere decir que no siempre lo bonito es bueno ni lo feo es malo.
Por otro lado, estamos también en plena temporada de resultados. Esto implica que las empresas tienen ahora que mostrar cómo lo han estado haciendo en los últimos meses y (quizá lo más importante) cómo esperan hacerlo en los siguientes. El mercado es una máquina de descontar expectativas y estas dependen, entre otras muchas cosas, de las propias expectativas de la empresa.
Por ello, las temporadas de resultados pueden ser catalizadores que hagan que se cambien tendencias, porque pueden afectar a las expectativas de los mercados de forma general. Además, estamos en un momento en el que el mercado sigue algo preocupado por las valoraciones de las empresas vinculadas con la inteligencia artificial mientras que está empezando a reconocer que hay muchas empresas que se han quedado atrás en cuanto a valoración.
Estas dos cosas combinadas son perfectas para que el mercado empiece a rotar de forma más continua.
De cara a la sesión de hoy el Nasdaq está intentando ponerse las pilas y vemos el futuro subir un 0,55% mientras que el del S&P 500 sube un 0,27%. La sorpresa la tenemos en las materias primas, concretamente en el petróleo el cual cae un 3%.
