Los mercados siguen aumentando las probabilidades de una bajada de tipos en la próxima reunión de la Fed y eso está provocando una mejora en el sentimiento de los inversores. Ayer vimos una fuerte subida en las bolsas americanas, lideradas por las grandes tecnológicas. Los principales protagonistas fueron Alphabet (Google) y Tesla que subieron un 6,28% y un 6,82% respectivamente.
En ambos casos el motivo de estas subidas es por los desarrollos de inteligencia artificial que ambas compañías están llevando a cabo. Por el lado de Alphabet, su último modelo, Gemini 3, está dejando muy buenas sensaciones posicionándose como el mejor modelo de IA hasta la fecha y dejando atrás claramente a su principal competidor: OpenAI. Además, parece ser que Alphabet y Meta (Facebook) están en negociaciones para gastar miles de millones de dólares en chips de IA fabricados por Alphabet.
Por el lado de Tesla, ayer Musk anunció que estaba habiendo avances en el desarrollo interno de chips de IA. Hasta la fecha, no ha habido campo en el que no se haya metido Musk que no le haya salido bien. La razón principal es una mezcla entre genialidad y obsesión, valores muy personales que indudablemente Musk consigue transmitir a todas las empresas en las que está.
Estas dos noticias ponen en un aprieto a los principales players hoy en día en todo esto de la IA, OpenAI y Nvidia. El primero parecía ser el que llevaba la batuta en el desarrollo de modelos ya que sus modelos estaban a años luz del resto. No solo conseguían los mejores modelos, si no también los más eficientes.
El segundo (Nvidia) era el que proveía de los chips necesarios para el entrenamiento de estos modelos. Su posición sigue siendo de un liderazgo claro y, aunque empiezan a salirle competidores, siguen gozando de una gran ventaja competitiva (tal y como han reflejado sus resultados empresariales).
El principal problema parece tenerlo OpenAI, quien en muy poco tiempo ha visto como esa ventaja competitiva que tenía se ha desvanecido principalmente por dos competidores: xAI (la empresa de IA de Elon Musk) con su modelo Grok y Google con su modelo Gemini.
Además, a la estela de todos estos modelos no paran de aparecer modelos de código abierto, es decir, accesibles a todo el mundo que, si bien no están a la altura en calidad de respuestas de los grandes modelos, tienen una calidad más que suficiente para realizar determinadas tareas.
Estos modelos, además, no necesitan el poder computacional que necesitan los grandes modelos, por lo que tampoco necesitan los avanzadísimos y carísimos a partes iguales chips de Nvidia. Y aquí es donde se empieza a resquebrajar la ventaja competitiva de Nvidia. Por ahora, la tormenta no ha llegado, pero ya se ven nubes en el horizonte.
Esto supone mayores dudas sobre la capacidad real de generar la rentabilidad de todos estos compromisos de inversión que se están cerrando (y se espera que se cierren en los próximos años). La competencia afecta directamente sobre los márgenes y los retornos, a mayor competencia menor rentabilidad. Básicamente, se commoditiza, es decir, la competencia pasa a ser por calidad a por precio. Ya no gana el mejor modelo, si no el más barato simplemente porque la diferencia de calidad no es suficiente como para priorizar la calidad.
Por ahora, tenemos a los futuros americanos con ligeras caídas acompañados de unas bolsas europeas que no parecen estar reaccionando ante nada de esto y que, si bien ayer cerraron planas a pesar de las fuertes subidas de las bolsas americanas, hoy suben un 0,25%.
